lunes, 18 de julio de 2011

Medio millón de niños corre riesgo de una muerte inminente en África

Dramático informe de la Unicef. Somalia, Etiopía, Eritrea y Yibuti padecen la peor sequía en seis décadas. Casi 11 millones de personas, de las cuales 2 millones son chicos, enfrentan una situación desesperante y necesitan urgente ayuda humanitaria.

La fuerte sequía que azota al Cuerno de África afecta a más de 2 millones de niños malnutridos, de los que medio millón corre el "riesgo inminente de morir", advirtió hoy en Nairobi el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). "Medio millón de niños sufren malnutrición severa y están en riesgo inminente de morir. Necesitan ayuda inmediata. Esta es una crisis muy grave", alertó el director ejecutivo de Unicef, Anthony Lake, durante una rueda de prensa en la capital keniana.
Lake compareció junto al ministro británico de Desarrollo Internacional, Andrew Mitchell, cuyo país anunció este sábado el envío de 60 millones de euros de ayuda urgente para asistir a los afectados en Somalia, Yibuti, Eritrea y Etiopía, países que integran el llamado Cuerno de África. Casi 11 millones de personas, según Unicef, afrontan una situación muy delicada en esa región, que sufre la peor sequía en seis décadas.
En Somalia, el país más golpeado, uno de cada tres habitantes necesita ayuda alimentaria de emergencia, de acuerdo con la Unión Africana (UA). Miles de familias somalíes están huyendo del hambre y la miseria y buscando cobijo en el campo de refugiados de Dadaab (este de Kenia), diseñado para 90 mil personas y considerado el mayor del mundo, pero que actualmente acoge a más de 300 mil refugiados. "Lo que estamos viendo es casi una tormenta perfecta: el conflicto de Somalia, los crecientes precios del carburante y los alimentos, la sequía y la falta de lluvias. Ahora pasarán otros cuatro o cinco meses hasta la próxima cosecha. Tenemos una enorme tarea por delante", subrayó el director ejecutivo de Unicef. "Esta no es un crisis de refugiados. Esta es una crisis regional. Tenemos que hacer todo lo que podamos para aminorarla y salvar a la gente", remarcó Lake, quien ha visitado durante cuatro días algunas de las áreas más perjudicadas en Kenia.
En la árida región de Turcana (norte de Kenia), Lake vio el "verdadero sufrimiento" y el "rostro silencioso de la crisis", al comprobar que los niños, si tienen suerte, sobreviven a duras penas con una comida al día. Al margen del flujo diario de personas de Somalia que busca refugio en países vecinos como Kenia y Etiopía, la crisis impacta también a "millones de agricultores y pastores en esos dos países que dependen de las lluvias para su supervivencia", según Unicef. "No se trata sólo de salvar vidas amenazadas, sino de salvar un modo de vida amenazado", aseveró Lake, quien admitió que la comunidad internacional "ha reaccionado un poco tarde" ante las consecuencias de la sequía en el Cuerno de África, en la zona oriental del continente. "Necesitamos -agregó el responsable de Unicef- más recursos para trabajar con estos millones de niños que están en riesgo."
El ministro británico de Desarrollo Internacional, Andrew Mitchell, que este sábado viajó al campo de refugiados de Dadaab, se declaró "profundamente conmovido por la magnitud de este desastre". En Dadaab, Mitchell fue testigo de la "silenciosa" llegada de "cientos de madres y niños procedentes de Somalia", y constató que más de 10 millones de personas "corren peligro por la sequía" en la región.
"La comunidad internacional debería reconocer ahora la gravedad de lo que está ocurriendo en el Cuerno de África y hacer todo lo que pueda para impedir que empeore lo que es ya una situación terrible", recalcó el titular británico de Desarrollo Internacional.
Mitchell se reunió hoy con el primer ministro de Kenia, Raila Odinga, a quien elogió por la reciente decisión del gobierno keniano de abrir próximamente cerca de Dadaab otro campo de refugiados, con capacidad para albergar hasta 80 mil personas.