miércoles, 10 de agosto de 2011

¿Lo sabías?

Cómo se formaron las Cataratas del Iguazú


La geología regional se caracteriza por la presencia de una serie de coladas basálticas superpuestas. "Colada" es el término con que los técnicos designan una efusión volcánica que originariamente se dispersa en estado líquido sobre la superficie de una zona y luego, por enfriamiento, se solidifica.

En la región se produjeron varias de estas coladas (en Misiones se han detectado 11 añorantes), de modo tal que las más recientes se iban superponiendo a las anteriores como "mantos" sucesivos (entrecomillamos la palabra "mantos" ya que ella no es la correcta para esta
Cataratas del Iguazu
clase de estructura geológica pero la utilizamos por ser bastante gráfica para el lector no iniciado en el tema).
Estas coladas, si bien tienen características físicas y químicas muy parecidas se diferencian por algunos elementos accesorios y por la forma en que se produjo la solidificación. Consecuentemente, el comportamiento de ellas también difiere ante la acción erosiva del agua. Significa ello que ésta altera y destruye con mayor rapidez la roca y el material constitutivo de ciertas coladas que el de otras.
Como veremos enseguida éste es uno de los factores que posibilitó la formación de las Cataratas del Iguazú. El otro fue la presencia, en el cauce del río, de fracturas. Con este término designan los geólogos al hundimiento relativo de parte de una formación con respecto al resto (o, recíprocamente, un levantamiento relativo de ese resto con respecto a la otra parte), según una línea más o menos recta.
Para visualizar el fenómeno imagínese un terreno plano y horizontal. Al producirse la fractura, se origina un escalón, que puede tener desde pocos milímetros a varios metros, según la intensidad del fenómeno que haya provocado la fractura. La pendiente de un río, en su fase juvenil, es bastante pronunciada y la presencia de estos escalones (fracturas) hace que en tales lugares el agua salte y tenga, por el impacto, un efecto erosivo mayor que en los tramos no accidentados. Como consecuencia se va formando una depresión inmediatamente después de la fractura.
El río Iguazú corre, al menos en algunos tramos, sobre una colada basáltica muy resistente a la acción erosiva del agua, espesor que a su vez se asienta sobre otra colada cuya roca constitutiva es sensiblemente más vulnerable a esa acción. Con el transcurso del tiempo el líquido termina por horadar la formación superior e inicia el ataque de la inferior, la que es destruída con mayor rapidez, hasta desaparecer y quitar totalmente sustentación a la de arriba, que comienza a desmoronarse progresivamente.
Los grandes bloques que pueden observarse al pie de algunos saltos -especialmente del lado argentino de las Cataratas- son los restos de la colada superior. La descripción precedente explica los espacios vacíos existentes detrás de la cortina de agua y que sirven de refugio a aves y anfibios.
Como el proceso de horadación "hacia atrás "continúa, durante los próximos milenios las Cataratas seguirán desplazándose, como lo vienen haciendo desde tiempos inmemoriales.

Por Antonio Margalot. De “Geografía de Misiones”.