martes, 19 de junio de 2012

El Aconcagua es más alto

Un equipo de la Universidad Nacional de Rosario determinó, con un sistema ultramoderno, que el Coloso de América mide 6.964,4 metros, 2,4 metros más de lo que se sabía hasta ahora. Corrige la medición de 1989.

Silvina Dezorzi - La Capital/Especial para UNO

Según la medición ultramoderna que realizó un equipo de investigadores encabezado por docentes de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), el Aconcagua mide 6.964,4 metros sobre el nivel del mar: 2,4 metros más que lo que había arrojado el cálculo anterior, hecho en 1989. Con ese resultado, la montaña –ya considerada la más elevada del mundo fuera de Asia y la segunda de mayor altura relativa– se puso a la par de los grandes picos del planeta, como el Himalaya, medidos con mucha mayor precisión desde hace unos años gracias a este mismo método de última generación.
En el equipo participaron la directora de la Escuela de Agrimensura de la facultad, María Cristina Pacino; un alumno del último año de la carrera, auxiliar docente “superentrenado en mediciones de gravedad”, Eric Jäger, y dos expertos del National Space Institute de Dinamarca, René Fosberg y Arne Olesen. También colaboraron Silvia Miranda (Universidad Nacional de San Juan) en vinculaciones terrestres y Luis Lenzano (Universidad Nacional de Cuyo) en logística.
En el trabajo jugaron un papel clave la Estación Permanente GPS Acon, instalada hace cinco años en la cima de la montaña mendocina (lo que la vuelve la estación de monitoreo satelital más alta del mundo), y la National Imagery and Mapping Agency (Estados Unidos), que financió los gastos de la medición “aerogravimétrica”.
“Hace rato que las grandes masas montañosas se manejan con mediciones realizadas en base a métodos muy modernos y el Aconcagua merecía aggiornarse”, explicó Pacino. Por ejemplo, la última realizada sobre el Himalaya también determinó que tenía mayor altura.
Antiguamente, los picos montañosos se medían en base a triangulaciones realizadas con equipamientos ópticos desde la base, midiendo las distancias a otros picos.
Pero ahora, dijo la agrimensora, “la estación GPS en la cima del Aconcagua mide permanentemente los desplazamientos verticales y horizontales de la montaña”. Porque, créase o no, aunque parezcan lo más estable y quieto del mundo, las montañas se mueven. Como todo en la Tierra, incluida la Tierra.
Para tener una idea: según detalló Pacino, en sentido vertical el monte se desplaza hacia el oeste junto con toda la placa sudamericana a razón de dos centímetros por año y también presenta cierto movimiento autónomo. Y a nivel vertical también muestra movimientos hacia arriba y hacia abajo. Lentos –no bruscos, como los que producen los terremotos–, pero a la vez constantes.
Así fue como el estudio reveló una diferencia “más simbólica que otra cosa”, pero diferencia al fin: que el Aconcagua ya no mide en el Sistema Altimétrico Mundial, como se pensó hace 23 años, 6.962 metros, sino 6.964,4 metros.

Confirmación

Ahora, ese valor deberá ser ajustado por un procedimiento aún de mayor precisión. Una vez que concluya, el Instituto Geográfico Nacional informará oficialmente la altura definitiva del monte.
Al margen del aporte científico que implicó actualizar el dato en sí, Pacino resaltó que el trabajo en cooperación con otras universidades y organismos –como el National Space Institute danés, cuyo esfuerzo hay que destacar– posiciona a la UNR.
También para Jäger –encargado de medir la aceleración del campo de gravitación– participar en el equipo que midió el Aconcagua “significó una oportunidad muy importante, en un trabajo fuera de lo común y al que no mucha gente logra acceder”.
El estudiante (29) realizó hace dos años una medición terrestre y en febrero de 2011 participó de otra aérea. Ahora festeja que el Aconcagua haya crecido un poco más en el ranking de los gigantes terrestres.