lunes, 18 de junio de 2012

El sitio más silencioso del mundo, insoportable para el humano

El lugar más silencioso del mundo está en Minneapolis, Estados Unidos, según registró el libro de récord Guinness. Dentro de los Laboratorios Orfield existe una habitación a la que técnicamente se conoce con el nombre de cámara anecoica. Allí, el sonido promedio es de -9 decibeles, un registro imperceptible para el oído humano.
La cámara anecoica es superior a cualquier otra y está especialmente diseñada para absorber todo el sonido que incide sobre las paredes. La NASA, por ejemplo, lleva ahí a sus astronautas para sumergirlos en grandes contenedores de agua y medir en cuánto tiempo comienzan a sufrir de alucinaciones. También marcas como Harley–Davidson redefinen el sonido de sus motos o Whirlpool trata de hacer menos ruidoso sus lavarropas. Se trata de un lugar donde no existe la reverberación: todos los sonidos que salen de una fuente sonora desaparecen en apenas un instante.
Steven Orfield, presidente del laboratorio que creó la cámara, asegura que una persona no puede estar más de 45 minutos en su interior y a oscuras. ¿La razón? Tanto aislamiento provoca desesperación e incluso se podrían experimentar graves alucinaciones.
“Cuando estás tranquilo, tus oídos se adaptan. Y el silencio de la habitación te permitirá escuchar los latidos de tu corazón, a veces los pulmones y parte del estómago. Dentro de la cámara sin ecos, es la propia persona la que se convierte en sonido y eso es una experiencia desconcertante. Es tan desconcertante que sentarse se convierte en una necesidad”, comenta Orfield, de 62 años.
Para Lía Ricón, médica psicoanalista psiquiatra de la APA y profesora de la UBA, es real que la experiencia de permanecer encerrado en un sitio de estas características podría volverse perturbadora. “Esta práctica está asociada a la privación sensorial. Esto es no ver ni oír nada y puede incrementarse con permanencia en un medio acuoso para evitar las sensaciones de roces en la piel. Esta privación produce efectos muy penosos y –según el tipo de personalidad– pueden aparecer fenómenos alucinatorios y desorganización de la personalidad”, explica. “Sin dudas produce una vivencia de muerte, estallido, ruptura, desintegración. Por esto es insoportable”, reconoce.
Más allá de esta situación limite, en nuestra sociedad hay quieres hablan todo el tiempo y llenan sus espacios por miedo a no tolerar el silencio. “Esta necesidad de estar siempre comunicado con el exterior habla de una dificultad para estar conectado consigo mismo, de una falencia interior que hace temible la meditación y la conexión con lo más íntimo e importante de uno mismo”, finaliza la especialista.

Fuente: Clarín