martes, 20 de noviembre de 2012

Esta película degraciadamente ya la vivimos

La jornada de hoy no resultó según lo anhelado por los organizadores del paro. Se pretendía lograr un acatamiento masivo y apenas lograron fugaces resultados merced a la violencia y a la prepotencia. Los supuestos reclamos - nunca fueron claros aunque el reclamo por ganancias está plenamente justificado aunque no fuera el momento - estarían maquillando un pedido de los medios dominantes para desgastar al gobierno en vísperas del llamado 7D. Si estos reclamos - con paro incluído - se hiciesen después de esa fecha, la movilización sería multitudinaria lo que sería peor aún para el gobierno. Pero la ceguera y la limitación de algunos dirigentes sindicales que se dejan llevar y aplican una metodología violenta para lograr sus objetivos ya que no tienen poder de convencimiento hacen que todo fracase.

Uno de los bares que sufrió roturas y amenazas fue el mítico Café Tortoni, que debió cerrar sus puertas luego de que un grupo que se identificó como “del gremio gastronónico”, según dijeron los empleados, los instó a bajar las cortinas en forma violenta y rompieron algunos vidrios.
Seguramente los violentos que atacaron el café museo no tienen la menor idea lo que representa el Tortoni y mucho menos lo que es el patrimonio cultural y por qué es importante preservarlo porque de saberlo jamás hubiesen hecho lo que hicieron. Sería importante que los trabajadores en su totalidad como futuros representates de sus compañeros en la defensa de sus intereses reciban capacitación durante su trayectoria como obrero-operario-trabajador. Está en cada uno de nosotros mejorar esta realidad tan adversa que desde la última dictadura cívico - militar viene azotando con más fuerza. Durante la última dictadura Hugo Moyano ejerció la secretaría general de la delegación marplatense de la Confederación General del Trabajo de la República Argentina desde el Sindicato de Choferes de Camiones. Por su parte Luis Barrionuevo en 1975 asaltó a mano armada la sede de la Unión de Empleados Gastronómicos para tratar de alzarse con el poder. Las grandes corporaciones y las multinacionales están agradecidas con la actual cúpula sindical que les permite controlar por la fuerza a los trabajadores a quienes deberían representar los sindicatos.