viernes, 26 de abril de 2013

El Hombre contra el ambiente

(28-01-2013) La tradicional postal de las playas argentinas con grandes extensiones de arena podría verse en peligro por las acciones humanas que favorecen la erosión costera, cuyos efectos ya se hacen notar. “Hay zonas que eran costas de acumulación de arena y ahora retroceden. Hace cuarenta años Villa Gesell, Mar de Ajó, Pinamar, Mar del Tuyú y Las Toninas tenían playas de 200 metros, y ahora son de cincuenta”, advirtió el geólogo Rubén López de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA ante el diario Perfil, en una nota realizada por Cecilia Farre.
En el texto destacan que “la erosión costera es un proceso natural, pero las alteraciones del ambiente generadas por acciones humanas hacen que sea mayor o que aparezca en lugares donde antes la arena se acumulaba. Según los estudios realizados por la UBA desde el delta bonaerense hasta Punta Tombo, Chubut, la erosión no se da en todos lados por igual: “En Mar del Tuyú hay casas que se están por caer, y en Punta Médanos hay restos de un barco que encalló hace cien años y está a 500 metros adentro, en el continente. Ahí la playa creció 500 metros en cien años”. Mar Chiquita es la zona más erosionada de la provincia de Buenos Aires.
Los especialistas coinciden en que si el proceso de erosión continúa, se dará un retroceso de la costa ante el avance del mar, que destruirá las construcciones más cercanas y se perderá la playa como espacio turístico. “San Bernardo prácticamente no tiene playa, las mareas más altas del mes la tapan y llegan hasta el borde de la costanera”, comentó José Dadon, director del Centro de Investigaciones de Gestión de Espacios Costeros de la UBA.
Las principales causas del retroceso de la playa son de origen humano. “La ruta interbalnearia era un bajo que rellenaron con arena de la playa. Se necesitó alrededor de un millón de metros cúbicos de arena para llenarlo. Se llevaron la playa en camiones”, ejemplificó López. Otro error fue la introducción de barreras de árboles, como en Pinamar, que impide el transporte natural de la arena que alimenta a las dunas a través del viento.
“Las ciudades costeras se construyeron demasiado cerca del agua y avanzaron sobre los médanos”, criticó Dadon. El investigador del Conicet propone para las nuevas edificaciones que el área urbana comience como mínimo 300 metros más atrás de la playa, con zonas parquizadas y edificios de no más de seis pisos. Rellenar las playas erosionadas con arena es la otra solución, tal como se realizó en Mar del Plata, además de planificar las obras en forma regional.