jueves, 3 de octubre de 2013

Educación no sexista en el aula

Lucía Gorricho (izquierda) y Claudia Bruschetti (derecha) durante el seminario de género y niñez
La licenciada Lucía Gorricho y la profesora Claudia Bruschetti disertaron en el seminario de género y niñez “No nos vengan con el cuento”, sobre la importancia y el desafío de incorporar propuestas de carácter integral a la educación tradiciona.
 
Minutos antes de comenzar el seminario de capacitación sobre género y niñez “No nos vengan con el cuento”, organizado por el movimiento de mujeres Mumalá, la licenciada Lucía Gorricho y la profesora Claudia Bruschetti dialogaron con El Atlántico sobre la educación tradicional, el concepto de educación no sexista, como así también sobre la Ley de Educación Sexual Integral de vigencia nacional y la resistencia que muchas veces se genera en el aula.
Saber de qué hablamos cuando hablamos de educación no sexista fue el disparador de la entrevista. Claudia Bruschetti respondió que se trata de pensar en un concepto de sexualidad amplio “que no es el que nosotros y nosotras hemos aprendido en nuestra educación, en nuestro paso por la escuela, eso es educación no sexista. Desde el poder pensar a un sujeto y una sujeta que tiene deseos, necesidades y formas distintas de relacionarse con otros y con su cuerpo, además de todos los contenidos biológicos que hacen a la sexualidad. Desde ese lugar estaríamos hablando de una educación sexual integral que es lo que propone la ley vigente”.
Lucía Gorricho, por su parte, comentó sobre la necesidad de que en la escuela no se sigan reproduciendo dominaciones de género y, también, “que no se siga disciplinando a los cuerpos de las mujeres, ni de los varones, ni de los niños, porque además la única identidad aceptada y reconocida en la escuela es la de heterosexual y argentino”. En relación con las identidades diversas señaló que en el ámbito escolar no se pueden reconocer, “porque cualquier niño o adolescente que reconoce otra nacionalidad u otra sexualidad, salvo en algunas excepciones, es discriminado no sólo por sus compañeros y compañeras sino también por el cuerpo docente y muchas veces por las autoridades”.
Hablar de sexualidad en la escuela resulta ser una temática compleja ya que si bien existen contenidos curriculares consensuados, las reticencias y prejuicios suelen ganar tanto en el ámbito institucional como así también desde el mismo núcleo familiar. Según explicó Bruschetti, este contexto tiene que ver con la falta de consenso social en torno a estas temáticas, y se debe a que “venimos formados con matrices de aprendizajes y con formas culturales muy discriminatorias y arraigadas en nuestra sociedad, desde la familia y desde las instituciones”, de hecho explicó que las instituciones siguen con formas de organización de modelos arcaicos, que no tienen nada que ver con una educación igualitaria, o con garantizar un acceso igualitario a todo tipo de educación.
Por lo tanto, consideró primordial que el cambio empiece por las y los docentes, “en tanto repensar nuestras prácticas y nuestros saberes y la forma en que recibimos esos saberes”.
Lucía Gorricho aseguró que la escuela tiene una función social de reproducir el statu quo dominante del Estado, “por eso hay tanta resistencia, porque cuando hablamos de educación no sexista estamos proponiendo un cambio revolucionario en la educación, pero eso no nos amedrenta, eso no nos frenó en otras instancias y tampoco nos va a frenar en esta”.
Es por ello que consideró esencial cambiar otras relaciones de opresión como son las opresiones de clase y de trabajo: “Sabemos que son parte y que están atadas y para liberarnos de una, también tenemos que liberarnos de las otras”. Por eso, “cuando hablamos de educación integral, no es sólo la cuestión de la sexualidad, es en otros valores, en todos los planos”.

Por casa cómo andamos

Si bien en Argentina hace siete años que se implementó la Ley de Educación Sexual Integral, aprobada por consenso del parlamento nacional, las estadísticas presentadas por el Ministerio de Educación demuestran que solamente el 6 % de los docentes fue capacitado en educación sexual integral. Entre las provincias que más avanzaron en diseños curriculares propios se encuentran Buenos Aires, Santa Fe, Neuquén, Santa Cruz y Tierra del Fuego.
Ante el bajo porcentaje, Claudia Bruschetti explicó que si bien existe la ley de vigencia nacional “esta ley sale y luego se busca el debate. Los mismos documentos de todos los cursos que están en vigencia, tanto virtuales como presenciales, que son trabajados desde el programa nacional de educación nacional integral, hablan de que se están profundizando los debates, ya que no hubo un consenso social previo de cómo abordar juntos, como sociedad, estos conceptos”. Además mencionó que en general los cursos de capacitación se llenan rápidamente, pero suelen tener cupos acotados.
En cuanto a la educación no sexista en Mar del Plata comentó que en el ámbito público, al haber un amparo normativo tan fuerte para trabajar desde la educación sexual integral, es más fácil tratar la temática si la docente tiene las herramientas con las cuales llevar a cabo nuevas prácticas. Sin embargo, advirtió que es más complicado en las escuelas privadas, “ya que institucionalmente hay mucha resistencia a trabajar con estos abordajes integrales, que no apuntan más que a formarnos como ciudadanas y ciudadanos más participativos, que partimos del encuentro con el otro, del diálogo, que aprendemos a debatir constantemente con el otro”.
En cuanto al seminario sobre género y niñez, Gorricho sostuvo que siempre es interesante tener un punto de encuentro con personas que se interesan y que se puedan escuchar otras nuevas propuestas, ya que “no hay recetas, porque cada escuela es distinta, cada secundaria y cada niña y niño, por eso siempre aparecen nuevas realidades para escuchar". Afirmó que generar un cambio implica organización, lucha y diálogo, ya que “no vamos a cambiar leyendo libros o solamente por escuchar una capacitación, también tiene que haber voluntad de querer enredarnos más, de conocernos más, compartir estrategias y proyectos”.
A modo de síntesis, Gorricho confió su modo de concebir la educación, expresando que “no se trata solamente del momento en que estamos enseñando sino que todo el tiempo estamos enseñando y aprendiendo, por más que estemos trabajando de esto. La mejor educación es la que una también puede aprender”, finalizó.

Fuente: El Atlántico