martes, 8 de abril de 2014

Ríos de llanura

 
¿Qué es un río con llanura de inundación y cuál es su importancia?

Es un curso de agua que posee un cauce principal, múltiples cauces secundarios y una llanura aluvial con una alta diversidad de ambientes permanentes o transitorios conectados de manera continua, estacional o esporádica que se distribuyen a lo largo de su planicie de inundación. Representa, como en el caso del Paraná, un macroecosistema dominado por un paisaje salpicado de humedales (usualmente bañados), interconectados espacial y temporalmente en grado variable. En otras palabras, los grandes ríos, lejos de parecer sistemas uniformes o confinados a su curso principal, están conformados por un mosaico de ambientes, que se inundan estacionalmente siguiendo el ciclo de crecidas y bajantes del río, de importancia crítica para los peces.

¿Cómo funciona un río con llanura de inundación?

Los ríos con planicies de inundación en adecuado estado de conservación como el Paraná son sistemas abiertos y caracterizados por el flujo de materia inorgánica, orgánica (incluyendo la biota) y energía, debido a los ciclos de inundación y sequías. Los ríos son unidades funcionales que integran diversos procesos biológicos, climáticos, geomorfológicos, hidrológicos, etc. que tienen lugar en diferentes sectores de su cuenca. El funcionamiento de un río con llanura de inundación se basa en el grado de conservación de su estructura biótica y abiótica y de los variados procesos funcionales que tienen lugar en él, lo cual permite a su vez definir el estado de integridad ecológica existente. La estructura abiótica está representada por la existencia de hábitats diversos, que incluyen cauces primarios, secundarios, terciarios, paleocauces, lagunas de meandros, lagunas de espiras con conexión permanente y periódica, lo que otorga una notable complejidad espacial y temporal al sistema fluvial. Estos hábitats sufren transformaciones constantes que dependen de la energía que poseen los pulsos de crecida y proveen de hábitats de cría, refugio, crecimiento y alimentación a un variado número de especies, condicionando fuertemente la composición de las mismas. La vegetación acuática es un elemento decisivo en conformar la complejidad estructural de las planicies de inundación, aportando a la generación de dichos hábitats. Obras como las canalizaciones, la construcción de embalses, la instalación de diques transversales, el relleno o aislamiento de las llanuras aluviales, tienden a reducir drásticamente esta complejidad ambiental, simplificando la estructura del río y limitando su productividad. Numerosos estudios realizados en grandes ríos han demostrado que el rendimiento de las pesquerías fluviales se encuentra directamente asociado al área que poseen sus llanuras de inundación, así como a la longitud del cauce principal, por lo que resulta fundamental conservar estos ambientes y evitar la fragmentación de los cauces como medio de asegurar la sostenibilidad y el alto rendimiento de las pesquerías.
Para no afectar la producción biológica de las llanuras aluviales y reducir el potencial pesquero, se debe prevenir que sus procesos funcionales no sean alterados de manera significativa por perturbaciones antrópicas como el levantamiento de terraplenes, la construcción de hidrovías, su ocupación para actividades productivas permanentes, su destrucción por urbanizaciones, su desaparición por formación de embalses, etc.
La estructura biótica incluye a la biodiversidad. En el caso de los peces, estos forman comunidades o grupos de especies asociadas que comparten diversos hábitats e interactúan entre sí. Estas agrupaciones no son fortuitas, sino que responden a adaptaciones evolutivas modeladas por la historia ambiental de los ríos y de sus alteraciones geomorfológicas e hidrológicas sufridas a lo largo del tiempo. Sin embargo, cambios en las condiciones fluviales debido la formación de embalses repercuten sobre la composición de estas comunidades, modificando las especies que los conforman, tal como ha ocurrido en la alta cuenca del Paraná en Brasil, reduciendo la calidad de las pesquerías. Los procesos funcionales se manifiestan a través de los pulsos de crecida seguidos de una fase de bajante que tienen lugar periódicamente, conectando y desconectando el cauce principal de su llanura de inundación. Estos pulsos permiten el ingreso de agua en la planicie de inundación durante la estación de lluvias lo que resulta crítico para disparar transformaciones del paisaje y procesos físico-químicos que modifican la calidad del agua y que aportan fósforo y nitrógeno para sostener el desarrollo de algas microscópicas (fitoplancton) y plantas acuáticas flotantes y arraigadas. Es en esta fase de inundación donde la materia orgánica, básicamente aportada por la vegetación acuática, se transforma en un insumo fundamental para mantener la productividad del río como unidad. Estos pulsos deben ser adecuados en intensidad pero también en duración para permitir que las lagunas de la planicie se inunden en tiempo y forma y retengan el agua durante un lapso apropiado. Los pulsos facilitan el movimiento de materia y energía, lo que se traduce en el transporte de materia orgánica e inorgánica en suspensión y particulada en sentido longitudinal y lateral y generan escenarios de alta inestabilidad ambiental, favoreciendo la presencia de especies con características ecológicas muy diferentes. Así, la planicie de inundación puede considerarse como el verdadero motor de producción del sistema fluvial.
La presencia de especies migratorias en los grandes ríos es un indicador de la salud del sistema fluvial, ya que estas especies son muy susceptibles a la fragmentación de las cuencas.

¿Cuál es la importancia que tienen los ríos con llanuras de inundación y en qué grado son sensibles o vulnerables?

Los ríos con planicies de inundación son altamente valiosos al proporcionar bienes y servicios que son apreciados por la sociedad, que se basan en su elevada productividad biológica y biodiversidad, alta tolerancia a la explotación pesquera y proporcionar diferentes medios de vida.
No obstante, estos ríos han demostrado ser altamente vulnerables a los disturbios humanos, particularmente a su fragmentación por obras de represamiento, usos del agua para diversos fines y ocupación de sus llanuras aluviales, a tal punto que pocos ríos de este tipo en el mundo exhiben condiciones cuasi naturales, como es el caso del río Paraná en su sector medio y bajo.

Foto tomada el 9 de abril de 2011 por astronautas a bordo de la Estación Espacial Internacional. Muestra un tramo de 29 kilómetros del Río Paraná. La imagen permite ilustrar la peculiar geometría del Paraná, caracterizada por la presencia de numerosas curvas, ensanchamientos y estrechamientos, no sólo en su cauce principal sino también en su gran planicie asociada, que se inunda parcial o totalmente en las crecidas. Por los sedimentos que transporta en su caudal, se lo considera un río aluvial. En la imagen, el sombreado oscuro que se observa en el río, da cuenta del arrastre de sedimentos que transforman constantemente la morfología del Paraná, generando bancos e islas. La formación de numerosos lagos típicos de planicies inundables se evidencia en la imagen, donde aparecen como cuerpos de agua irregulares, producto de las frecuentes crecidas e inundaciones. El ancho del río Paraná, a la altura que se observa en la imagen, alcanza los tres kilómetros. Por su profundidad, el canal principal resulta adecuado para la navegación. Este río y sus afluentes constituyen importantes rutas de transporte, conectando diversas ciudades de Argentina, Paraguay, Bolivia y Brasil.

Foto: Image (ISS027-E-11058) courtesy of Earth Sciences and Image Analysis Laboratory, NASA Johnson Space Center. Disponible en: conae.gov.ar

Texto: extraído del libro “Manual para la gestión ambiental de la pesca artesanal y las buenas prácticas pesqueras en la cuenca del río Paraná, Argentina.” Escrito por Claudio Baigún - Fundación para la Conservación y el Uso Sustentable de los Humedales Wetlands International en Argentina – 2013

Fuente: Aprendelta