viernes, 26 de septiembre de 2014

Ciudad libre de Christiania, Copenhague (Dinamarca)

En medio de Copenhague, la capital de Dinamarca, hay un área que se denomina "el estado liberado de Christiania", fundado en 1971 años por el movimiento hippie, que se proclama anarquista y cuyos habitantes - unos 1.000 - se autogestionan con una economía basada en el intercambio, la artesanía y la ayuda mutua y tienen una moneda local que es el "lon".
Es un barrio parcialmente autogobernado por sus residentes. Cubre un área de 34 hectáreas en el barrio de Christianshavn (puerto de Christian), en la capital de Dinamarca, Copenhague. Christiania se estableció con un estatus semilegal de comunidad de vecinos que se autoproclama independiente del Estado danés.
Christiania, el Estado antisistema, aboga por el consumo libre de marihuana y hachís y por ello la presencia policial es frecuente en el área que habitan, una de las zonas más exclusivas de Copenhague. En 1970 la historia de Christiania comenzó con el derribo de una valla por parte de unos padres que querían terrenos donde sus hijos pudiesen jugar. Se planteó un debate sobre el tema a raiz de un artículo en un periódico, lo que acabó con la fundación de Christiania como un experimento social, basándose en la libertad, en un terreno militar abandonado por el ejército danés en 1971. El gobierno lo aceptó y además desde entonces se tolera el consumo y venta de drogas blandas, tienen leyes propias y no pagan impuestos.
En 1989 se promulgó la Ley de Christiania que transfiere parte de la supervisión del área de la municipalidad de Copenhague al estado danés, y que aceptó conservar el asentamiento supeditado a una futura legalización y normalización.
La propiedad de estos terrenos no pertenece a personas individuales, sino al colectivo de Christiania, y no pueden venderse de manera individual. En caso de venta de casas o terrenos las clásusulas estipulan obligaciones específicas entre el colectivo y el gobierno danés. Las personas que habitan las zonas que se han comprado pagan un alquiler comunitario que se estipula en función de las dimensiones de la casa. También pagan las facturas del agua y de la electricidad.
Cuando sales de Christiania ves un gran cartel que dice "Usted está entrando en la Unión Europea" a la que ellos naturalmente no creen pertenecer a pesar de que muchos niños van a escuelas de Copenhague y que algunos de los christianitas trabajan fuera de allí. Una de las máximas de Christiania es el reciclaje, casi todo allí se recicla, así que en los alrededores del edificio principal se pueden ver bancos y sillas elaborados con piezas de hierro de máquinas que alguna vez fueron usadas en aquellos antiguos barracones.
Familias enteras conviven bajo unas normas de libertad en un lugar asfaltado, sin vehículos salvo bicicletas, aunque también hay algunas calles que son caminos de tierra y gravilla. En los antiguos barracones del ejercito hay restaurantes, tiendas y almacenes, mientras que muchos christianitas viven en casitas de madera e incluso antiguos contenedores de barcos adaptados como viviendas o tiendas. Una de las zonas más bonitas de Christiania es el lago, pertenece en su totalidad a la ciudad libre, incluso una pequeña isla llamada Kanin, en ambas orillas se encuentran los bastiones con las familias más antiguas de Christiania y hay un pequeño puente para cruzarlo. En Christiania lo que sorprende es la inventiva. Existen una gran cantidad de proyectos ecológicos, cooperativas y guarderías donde todos se ayudan entre sí. También se celebran exposiciones de arte, obras de teatro e incluso conciertos a los que han asistido famosos como Bob Dylan, Alanis Morissete o Blur. Ahora hay algunas normas, como no acampar o no consumir drogas duras, pero sobre todo, no hacer fotos, por miedo a aparecer en ellas realizando alguna actividad ilegal como fumar canutos o consumir algún tipo de droga. 
Tienen hasta su propia cerveza ecológica: Økologisk Christianias Thy Pilsner. El barrio ha resistido varios gobiernos, y ni siquiera la derecha más dura ha podido ponerle fin. Aquí la venta de drogas blandas (todas ellas con Denominación de Origen: Afganistán, Nepal, Mota Mexicana, etc) se realiza junto a espacios de expresión artística. Generalmente se realiza en Pusher Street, la avenida más turística del enclave.
Una decena de puestos exhiben, en sus mostradores, bloques de diferentes variedades del alucinógeno. Cuando se selecciona una modalidad del muestrario, el pusher (camello, de ahí el nombre de la avenida) vende un cigarrillo aderezado con la sustancia en una probeta. Se puede fumar en las calles o en el café (coffeshop). En la actualidad se rumorea que el Gobierno danés quiere acabar con "la ciudad libre de Christiania" y urbanizar esta preciosa zona para construir un barrio exclusivo de oficinas y viviendas. Pero de momento con más de un millón de visitantes al año, es seguramente uno de los lugares más turísticos de Copenhague, después de la famosa Sirenita y el parque de atracciones Tivoli. Los habitantes de esta comuna esperan reunir un día los 76 millones de coronas que necesitan para comprar los terrenos al Estado y por eso han puesto a la venta una especie de acciones populares para que cualquier persona pueda financiar el proyecto. Christiania es también famosa por sus “Cristianiabikes”, unas bicicletas que ellos mismos inventaron con una especie de cajón en la parte delantera, que se ha extendido por todo Copenhague con el objetivo de transportar en ella a los más pequeños de la casa.