miércoles, 24 de diciembre de 2014

Nochebuena...

Muchas felicidades para toda la comunidad educativa del Instituto Nuestra Señora de Lourdes, para todos mis (ex)alumnos y sus familias. 


lunes, 22 de diciembre de 2014

Difracción de olas y erosión litoral

Los procesos morfogenéticos en un litoral oceánico, tienden a equilibrar la playa buscando el equipotencial geodético “cero.” Esto es, buscando formar una línea de costa en la que a todo su largo no existan anomalías gravitatorias. Lo que equivale a decir que esa costa teórica coincidiría con el geoide ideal. Pero el continente tiene diferencias notorias de litologías y de estructuras a lo largo de la línea de costa, generando una línea de costa de forma irregular, con salientes y entrantes respecto del mar. El oleaje, factor fundamental en la morfogénesis litoral, disipará su energía en las salientes (puntas, tómbolos) produciendo erosión, y las corrientes de deriva litoral transportarán el material erosionado, hasta depositarlo en las entrantes (caletas, bahías, bocas de estuarios.) En esta imagen se observa un litoral con una importante saliente, o “punta”, probablemente formada por rocas más duras. Frente a ella se observa que el tren de olas procedente de mar abierto y más o menos paralelo a la playa, “rompe” en un obstáculo sumergido que probablemente es continuación ya sumergida de las rocas de esa “punta.” En esa rompiente el tren de olas disipa su energía y retarda la erosión de la “punta.” Pero también vemos que a ambos lados de esa rompiente, cuando desaparece el obstáculo sumergido, el tren de olas prosigue su marcha hacia la costa. Aunque también a ambos lados de la rompiente se observa un fenómeno importante: el tren de olas no sigue hacia la playa paralelo a la misma, sino que se difracta y converge hacia la “punta” atacándola por ambos lados. De ese modo, con tiempo suficiente, la punta terminará siendo erosionada y los procesos morfogenéticos continuarán la búsqueda del equilibrio.
Fotografía: José Tanus Rodríguez Cruz
Esta fotografía de un litoral no determinado, sirve de ejemplo para interpretar la formación de arcos litorales como los de la costa de Algarve (Portugal) que mostré en la fotografía anterior. Desde mar abierto llegan trenes de olas, los que al aproximarse a la costa en un punto encuentran el fondo a menor profundidad y a partir del mismo los trenes de olas se difractan hacia ambos lados de ese punto, como se aprecia en la foto. Frente al punto donde el tren de olas perdió energía, su ataque al litoral es menor y entonces allí la costa es menos erosionada, formándose una punta. Los trenes de ola difractados comienzan a erosionar el litoral hacia ambos lados de la punta inicial, haciendo que esta sea cada vez más prominente. Si la altura del lugar lo permite, se formarán acantilados y el oleaje atacará los acantilados que flanquean la punta hasta oradarla, construyendo arcos como los de Algarve. Estos arcos serán formas transitorias, porque finalmente serán destruidos por el oleaje, el cual en el largo plazo tenderá ha construir una linea de costa recta.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Armenia y Nagorno Karabaj, comprometidas con la paz

En “El derecho de Azerbaiyán sobre Nagorno-Karabaj y la paz regional”, que el embajador de Azerbaiyán en la Argentina, Mammad Ahmadzada, firma en la edición de Clarín del 5 de diciembre, el diplomático manifiesta una vez más su desacuerdo con los análisis de los periodistas y analistas argentinos sobre cuestiones referidas a la situación en el Cáucaso del Sur.
Evidentemente, disconforme con las declaraciones de los co-presidentes del Grupo de Minsk (Rusia, Estados Unidos y Francia), que reiteran insistentemente que la vía pacífica es la única posible para la solución definitiva, el embajador parece ignorar que representa a un régimen embarcado en la carrera armamentista más exagerada de que se tenga memoria. El régimen de Bakú no deja de comprar armamentos con los altos rendimientos de los petrodólares y de proclamar que reconquistará por la fuerza la región de Nagorno-Karabaj, donde desde 1991 la población ha proclamado una república independiente en uso de su derecho de libre determinación. Desconocer la existencia de un estado independiente desde hace más de 23 años, que no ha podido ser avasallado y que debe mantener a su organismos de defensa en alerta y entrenamiento permanentes frente a las declaraciones belicistas del régimen de Bakú, es un grave error. Armenia no participa en el conflicto y aboga permanentemente por que las autoridades de Nagorno-Karabaj sean admitidas como parte en las negociaciones, de cuyo avance depende directamente su futuro y el de su población. El helicóptero de Nagorno-Karabaj abatido por Azerbaiyán con un saldo de tres oficiales muertos no solo estaba desarmado, como se ha podido comprobar, sino que volaba dentro de su territorio. Las dificultades económicas de mi país se deben al bloqueo inhumano al que está sometido por Azerbaiyán y su aliada Turquía, que solo ha sido posible enfrentar por la férrea voluntad de la nación y el estado, con el apoyo incondicional de la diáspora armenia. El estado de derecho y los principios democráticos caracterizan a la República de Armenia, donde rige la división de poderes y donde los gobiernos se suceden según la constitución y los presidentes no pueden ser reelectos después de dos períodos. Ojalá algún día Azerbaiyán pueda ostentar estos mismos índices.

Vahagn Melikian, Embajador de la República de Armenia en la Argentina

Fuente: Clarín

miércoles, 10 de diciembre de 2014

David Harvey: la conquista del espacio

La obra entera de David Harvey es una de las mayores contribuciones a la revitalización del marxismo de las últimas décadas. Una revitalización que, precisamente, por ser en buena parte de orden analítico ha devuelto al marxismo a su función como herramienta política práctica. Dos dimensiones que en el proyecto original de Marx eran inseparables. En realidad, el movimiento de desplazamiento original que opera Harvey con respecto al marxismo de anteriores décadas es tan sencillo cómo radical: se trata de asumir que la dinámica del capital y la de sus resistencias tienen lugar en el espacio. Los conceptos abstractos con los que los marxistas han analizado el mundo no se sitúan en algún punto intangible de eso que se llama la teoría sino que se despliegan en la geografía realmente existente y tienden a recomponerla a su imagen y semejanza, en la medida en que el conflicto social, la lucha de clases, lo permite. Desde luego, Harvey no ha sido el primer marxista en hablar del espacio y la geografía del capital, más bien ha recuperado y actualizado una tradición que viene desde el propio Marx y que llega hasta los años veinte o treinta del siglo XX, en la que la geografía del capital y de las luchas eran centrales. Una tradición que cerró el estalinismo decretando la renacionalización de las luchas obreras y que las corrientes marxistas de los cincuenta y sesenta enterraron entre toneladas de estructuralismo y de teoría; tan sólo las versiones poscoloniales del marxismo mantenían vivo, por motivos obvios, el estudio de los procesos geográficos desiguales en aquellos años.
El gran concepto marco que Harvey ha desarrollado para el análisis del capital es el de arreglo espacial (en inglés spatial fix), un concepto que enunciado en su forma más sencilla viene a decir que la acumulación de capital construye una geografía a la medida de sus necesidades y que, en los momentos de crisis sistémica, el capital desplaza, nunca resuelve, sus contradicciones mediante este proceso de construcción del espacio. Eso que llamamos la globalización, financiera y neoliberal, sería el último gran arreglo espacial que habría tenido lugar. Ante la agudización de las contradicciones del capital que provocó la fuerza de las luchas de clases durante los años posteriores a 1968, el capital recompuso las cadenas de valor, la organización de la producción, generando una nueva serie de vínculos entre las distintas partes del mundo y, en definitiva, una nueva división internacional del trabajo en la que los distintos territorios se especializan en el control de recursos diferenciales y jerarquizados; obviamente no es la misma posición de poder la de un país o una ciudad que se especialice en el control de los flujos financieros que gobiernan este arreglo espacial que un territorio que queda relegado al papel de proveedor de de recursos naturales y de fuerza de trabajo excedente.
El enfoque territorial, además, permitió a Harvey considerar formas y dimensiones de los procesos de acumulación que tienen lugar en el territorio y que no funcionan exactamente a través de la extracción de plusvalor canónica que describió Marx como central en el capitalismo--en la que capital fijo y variable se mezclan en distintas proporciones, sometidos al cambio tecnológico, para producir una mercancía que llega al mercado, donde se realiza a través de un sistema de precios sometido a distintos grados de monopolización y competencia--. Frente al gran entramado manufacturero fordista, Harvey describe otro tipo de estrategias económicas que se superponen a las anteriores y están en relación con ellas, pero funcionan a partir de la creación de entornos territoriales en los que se realiza el arreglo espacial. El sistema de transportes, las grandes obras de ingeniería o la construcción de viviendas o de infraestructuras de consumo colectivo crean una constelación relacional en la que los precios se forman de manera diferente, especulativamente o por descuento de sus valores futuros, porque en ultima instancia son formas transformadas de una figura tan arcaica como la renta del suelo. En este modelo, son las grandes inversiones y la amortización lenta de las estructuras territoriales las que se imponen, mediante la movilización de grandes masas de crédito, frente a la tendencia a la sobreproducción en las líneas capitalistas convencionales. Por eso, según Harvey, cuando aparecen problemas de sobreproducción de realización en las primeras, el capital se concentra en las segundas. Es lo que Harvey denomina el Circuito Secundario del capital. Un concepto sin el que, por poner un ejemplo cercano, simplemente hubiéramos sido incapaces de dar una expresión sistémica a las burbujas inmobiliarias de los últimos años, entre ellas la española, y hubiéramos tenido problemas para analizar en toda su profundidad la hegemonía del capital financiero, el proceso de financiarización del capital.

  

Las ciudades son las configuraciones sociales más complejas y más decisivas políticamente de la forma de pensar el territorio capitalista de David Harvey. De hecho, fue a partir de los estudios urbanos, en concreto desde los estudios sobre las desigualdades constitutivas de la ciudad capitalista, desde donde Harvey saltó a la reflexión más amplia sobre el territorio. La ciudad de Harvey es, desde luego, el lugar preferencial para la reorganización de los arreglos espaciales capitalistas y para el crecimiento de los circuitos secundarios, pero también el espacio preferencial para las resistencias y la reorganización política en torno al derecho a la ciudad. Especialemente importante en este terreno ha sido el concepto de empresarialidad urbana con el que Harvey esboza la posición de las ciudades en el arreglo espacial de la globalización financiera. Las ciudades a partir de los años setenta abandonan su función política como meras gestoras del modelo fordista-keynesiano que privilegiaba el Estado-nación, y se "independizan" como entidades políticas con capacidad de establecer una interlocución directa con la masa de capitales financieros desterritorializados que emerge del proceso de concentración de capital-dinero de los años setenta y ochenta. Este cambio de posición relativa implica que las ciudades, a la manera de las empresas, compiten por captar flujos financieros transnacionales mediante la reorganización de su espacio físico y su estructura social conforme a los principios de la hegemonia financiera neoliberal como proyecto de clase de los propietarios de dinero. Esto, a su vez, implica que las coaliciones de élites locales se encostren en los aparatos estatales locales y, a través de ellos, lancen amplios programas de desarrollo de burbujas inmobiliarias, reorganización del espacio público, captación de rentas de todo tipo, privatizaciones de activos públicos y disciplinamiento de la fuerza de trabajo. La llamada ciudad marca Barcelona sería nuestro ejemplo más cercano, una de las estrategias más generalizadas de ciudad-marca que no es más que una proyección simbólica de las especificidades del territorio destinada a posicionar a la ciudad en este esquema.
Toda esta focalización de Harvey en los procesos espaciales de acumulación tiene una consecuencia política especialmente importante. Estas líneas de análisis conducen a lo que Harvey denomina acumulación por desposesión, es decir, a las formas de captar la riqueza social que no pasan tanto por la sustracción del plusvalor como valor nuevo que surge de un proceso de producción, como a la captación de la riqueza ya producida o de la riqueza no producida por medios capitalistas --los activos naturales serían el mejor ejemplo de esta segunda forma--. Harvey, siguiendo también una línea de interpretación marxista, que no ha sido mayoritaria en las décadas anteriores pero siempre ha seguido viva, recupera el concepto de acumulación primitiva que Marx situaba como la génesis violenta del capitalismo, en la que la clase capitalista se constituyó mediante el robo y la apropiación de los bienes comunales que sostenían las formas comunitarias precapitalistas, y lo amplía temporalmente para sostener su vigencia permanente en todas las formas de capitalismo posteriores. El crédito inmobiliario, la pérdida de activos públicos por la privatización o la apropiación masiva de recursos naturales, en nuestro caso mediante medios financieros, son estrategias de acumulación centrales para el capitalismo actual. Los programas de austeridad, punta de lanza de la gestión neoliberal de la crisis, que en la actualidad sufre medio mundo y muy en especial España, no serían más que una forma coordinada de este tipo de acumulación. En términos políticos, este análisis de Harvey acaba con un cierto tipo de marxismo que privilegiaba de manera excesiva las luchas en el lugar de trabajo, y más en concreto del obrero industrial, como lugar donde se jugaba la derrota del capitalismo. Un entorno de acumulación por desposesión generalizada nos devuelve a un escenario en el que las luchas por la vivienda como valor de uso, los impagos de la deuda, las luchas por los servicios públicos y por los bienes comunes, por el espacio público o por la titularidad social del conocimiento y la tecnología, tienen tanta importancia como las luchas en el lugar de trabajo y en torno al mercado laboral. De hecho, las complementan y amplifican.

Fuente: Diagonal Global