lunes, 13 de abril de 2015

"Conocer los riesgos es prioritario para la planificación del territorio"

Estadio Brigadier López del Club Atlético Colón
(Lunes 11 de julio de 2005) Blanca Fritschy, geógrafa. Investigadora del Conicet y docente de la UNL y la UCSF. Está al frente del Laboratorio de Geografía Ambiental y, con un grupo de trabajo recorre todo el borde oeste de la ciudad en el marco de un proyecto sobre Vulnerabilidad y Calidad de Vida.

Hasta que no se observa una imagen satelital o un mapa hidrográfico no se comprende hasta qué punto la capital provincial está rodeada de agua. Fuente de supervivencia para muchos, atractivo turístico para algunos, sinónimo de tragedia para otros, el río -Paraná al este y Salado al oeste- le hacen de marco a la ciudad. Del primero se tienen noticias periódicas, al segundo se lo descubrió en toda su magnitud hace poco más de dos años.
En Santa Fe, entonces, no son noticia sismos ni tsunamis, tampoco terremotos. Lo son las inundaciones y, después de abril de 2003, intentan ser noticia una serie de conceptos que comienzan a instalarse en la agenda pública y lentamente, siempre que en los ámbitos de decisión tal política se sostenga, en la opinión pública. Hablar de catástrofe, desastre, riesgo y vulnerabilidad ya no resulta extraño y son términos asociados.
"¿Qué es una catástrofe? La manifestación rápida de un riesgo, siempre vinculada a los grupos sociales". La definición corresponde a Blanca Fritschy, geógrafa, investigadora del Conicet, docente de las universidades del Litoral y Católica de Santa Fe, a cargo del Laboratorio de Geografía Ambiental, master en la Universidad Luis Pasteur de Estrasburgo y master en Sistemas de Información Geográfica en España (sólo para resumir). Y añade: "Si se produce un terremoto o una inundación en un lugar que no tiene población, no es catástrofe", como sí lo fue el desborde de Salado con su secuela de muertes y pérdidas materiales.

 

Convivir con el riesgo

"Sabemos que vivimos en espacios geográficos que son resultado de procesos naturales desde los orígenes de la Tierra y es imposible que esa geografía física deje de funcionar", reflexiona. Entonces aparece el concepto de riesgo que debe ser conocido por la persona que habita el lugar. "Ése debería ser uno de los puntos prioritarios en la agenda de planificación para la ordenación del territorio".
En Santa Fe el riesgo es por inundaciones. Una de las áreas específicas de investigación de Fritschy es el río Paraná y de acuerdo a datos de los últimos cien años se tiene que los caudales, a fines de este período son mayores y los intervalos de crecidas son cada vez más cortos.
Precisamente en los últimos años se han producido las mayores crecidas (1982/83, 1992, 1998). "Nada de esto significa que hay que alarmar a la gente, sino convivir con el riesgo y tomar las medidas necesarias".
Con más detalle estos datos fueron recuperados hace algunos días, en oportunidad de la jornada sobre Catástrofe y Ciudad que se realizó en la Universaidad Católica.

 

Hacer visible lo invisible

Para ponderar el riesgo es fundamental conocer el territorio. En la ciudad hay una extensa y ancha franja geográfica y poblacional que resulta invisible para muchos, a medida que se acerca al límite natural que impone al oeste el Salado. Allí, en ese mismo borde de la ciudad la investigadora está desarrollando un relevamiento, junto a un grupo de trabajo que incluye a alumnos y pasantes becarios, en el marco del proyecto Vulnerabilidad y Calidad de Vida en el Marginal del Oeste urbano Santafesino que en su momento aprobó la Universidad Católica de Santa Fe.
Vecinal por vecinal y con el aporte de instituciones, parroquias y escuelas, el grupo recorre la zona desde el 1° de febrero. ¿Para qué? Para conocer la situación poblacional, el estado de las viviendas, las condiciones de hacinamiento, la pobreza y, en el plano físico, el estado de las calles, la existencia o no de cunetas a cielo abierto, basurales no autorizados y la situación ambiental. Todo el trabajo tiene un plazo de realización de dos años, aunque ya hay conclusiones parciales, como el hacinamiento que, en promedio, es de un 12 % sólo en base a datos relevados en vecinales, pero que se multiplica en barrios como Las Lomitas y San Agustín.
Por todas estas condiciones, la franja oeste es la que se más se asocia al concepto de vulnerabilidad con áreas habitadas incluso en el mismo lecho mayor del río.

 

El riesgo materializado

"Ése es un riesgo cotidiano", reflexiona Fritschy que ya conocía la zona desde antes, para la elaboración de la Carta Ambiental de la ciudad de Santa Fe, pero que ahora está profundizando más esa vinculación en lo que considera "un aporte de nuestro trabajo a la sociedad".
¿Qué se va a obtener al final? Una cartografía de acuerdo a la cantidad de habitantes por manzana y una radiografía completa de toda la zona, donde hay construcciones no tan precarias, "de ladrillo hueco, al lado del juncal", en el mismo borde del río, y donde la gente se ha ido apropiando de veredas y espacios públicos para extender su territorio.
Fritschy espera obtener un resultado real de la situación en el oeste y para ello se superponen datos del Catastro con otros facilitados por la Municipalidad y todo se coteja con los resultados obtenidos in situ.
Dónde vamos a poner el límite de lo que se puede o no habitar, y cómo se va a reubicar a la gente que pasó ese límite son dos interrogantes que, para la docente, hacen directamente a la planificación del territorio justo en una zona donde los índices de pobreza, que ya son altos, son aún mayores.

 

De los papeles a la práctica

La excelencia científica y académica de Santa Fe es reconocida en ámbitos privados y públicos, y aparece en forma permanente en los discursos de todos los funcionarios. Ahora bien, ¿se tienen en cuenta los resultados de las investigaciones en los ámbitos oficiales e, incluso, para la toma de decisiones?
Blanca Fritschy responde que "en general observo que los resultados de mis investigaciones o del grupo cercano son publicados. Muchas veces son elevados a las instituciones, pero es tanta la burocracia que existe que no llegan a concretarse. Son tiempos distintos".
"No es que no los tengan en cuenta -aclara-; es cierto que algunos los utilizan para sus campañas políticas pero es cierto que a otros les interesa. Es tan grande el sistema que para ellos también es difícil llevarlos a cabo".
Sí, reconoció que fueron consultados por funcionarios de la Secretaría de Planeamiento de la Municipalidad. Además -especificó-, con su titular, quien está muy interesado en el trabajo que realizan en el borde oeste, intercambian material.

Nancy Balza

Fuente: El Litoral