sábado, 20 de agosto de 2016

China construye el puente de cristal más alto y largo del mundo

Este fin de semana se abre al público el puente de cristal más alto y largo del mundo en la provincia de Hunan, en el centro de China. Conecta dos acantilados en los que se rodó la película 'Avatar'.

Puente de cristal en Hunan
La construcción de este puente, de 430 metros de largo y 300 de altura, finalizó en diciembre y ha costado 3,4 millones de dólares, según aseguró la agencia estatal de noticias Xinhua. Se ha pavimentado con 99 paneles de vidrio transparente de 3 capas. De acuerdo con los trabajadores, el puente de 6 metros de ancho y diseñado por el arquitecto israelí Haim Dotan, ha establecido varios récords mundiales.
Ya es costumbre la construcción de puentes de cristal en China, lugares que utilizan muchas personas para hacerse fotos espectaculares o celebrar acontecimientos importantes, tal y como hizo esta pareja casándose colgados sobre este puente de de Pingjiang, también en la provincia de Hunan.
Pareja casándose en la provincia de Pingjiang
A su vez, el pasado mayo, se inauguró un espectacular puente de cristal a 700 metros de altura en una provincia al sureste de China, capaz de soportar tifones y terremotos de 8 grados en la escala de Richter.
Lo que está en la mente de todos los ciudadanos es la seguridad de este puente. Para ello, los trabajadores y promotores de la obra han realizado pruebas públicas para tranquilizar a todo el mundo. Han golpeado con mazas el cristal o incluso han conducido un coche lleno de personas sobre el puente.

Todoterreno sobre el puente de cristal
Las autoridades chinas han señalado que sólo 8.000 personas al día podrán visitar el puente, por lo que recomiendan que aquellos que quieran añadir más emoción a su vida, deberán reservar su plaza con mucha antelación.

Fuente: Antena 3

Ubicación de Hunan, China
 

jueves, 18 de agosto de 2016

Derriban la Teoría del Estrecho de Bering

De acuerdo con las hipótesis más aceptadas, las primeras personas que llegaron a Norteamérica habrían pasado al continente a través de un antiguo puente de tierra entre Siberia y Alaska. Tuvieron que esperar a que dos capas grandes de hielo que cubrían lo que hoy es Canadá comenzaran a retroceder, hasta que se creó el llamado ‘pasillo libre de hielo’ que les permitió moverse hacia el sur.
Sin embargo, un nuevo estudio publicado en la revista Nature echa por tierra esta teoría. El equipo internacional de investigadores, dirigido por el profesor Eske Willerslev, genetista evolutivo de Centro de GeoGenetics de la Universidad de Copenhague y de la Universidad de Cambridge, utilizó ADN antiguo extraído de un punto crucial dentro de este corredor para investigar cómo evolucionó su ecosistema cuando los glaciares comenzaron a retirarse.
Los científicos crearon una imagen completa que muestra cómo y cuándo emergieron la flora y la fauna cubriendo el hielo de esta ruta de paso hasta hacerla viable, un proyecto de reconstrucción de la prehistoria como nunca se había hecho antes.
Los investigadores señalan que, si bien los humanos pudieron haber viajado a través de este corredor hace unos 12.600 años, habría sido impracticable antes, ya que carecían de recursos cruciales como la madera para combustible y herramientas, y animales de caza que eran esenciales para el estilo de vida del cazador-recolector. “La conclusión es que a pesar de que el corredor físico estuvo abierto desde hace 13.000 años, hasta varios cientos de años más tarde no fue posible utilizarlo“, dice Willersley.
Si esto es cierto, entonces significa que los primeros americanos, que ya estaban presentes al sur mucho antes de esta fecha, tuvieron que hacer el viaje por otra ruta. Los autores del trabajo sugieren que es probable que migraran a lo largo de la costa del Pacífico. Mikkel Winther Pedersen, estudiante de doctorado en el Centro de GeoGenetics que llevó a cabo el análisis molecular, añade: “El corredor libre de hielo fue considerado durante mucho tiempo la vía de entrada principal para los primeros americanos. Nuestros resultados revelan que simplemente se abrió demasiado tarde para que eso hubiera sido posible“.
El corredor habría tenido unos 1.500 kilómetros de longitud, y emergió al este de las Montañas Rocosas hace 13.000 años en lo que hoy es el oeste de Canadá, cuando las capas de hielo Cordillera y Laurentide desaparecieron. “Lo que nadie había examinado es cuándo el corredor se hizo biológicamente viable. Cuándo se pudo sobrevivir al largo y difícil viaje a través de él”, indica Willersley. La investigación se centró en un ‘cuello de botella’, una de las últimas partes del corredor en estar libre de hielo, y ahora cubierto en parte por el Lago Charlie en British Columbia y el Lago Spring de Alberta –los dos de la cuenca de drenaje del río Paz de Canadá–.
El equipo reunió pruebas, incluidas fechas de radiocarbono, polen, macrofósiles y ADN, tomadas a partir de núcleos de sedimentos lacustres, que obtuvieron de la superficie del lago congelado durante la temporada de invierno. El equipo de Willersley, hace 13 años, demostró que es posible extraer ADN de plantas y mamíferos antiguos de los sedimentos, ya que contienen fósiles moleculares de sustancias tales como tejidos, orina y heces.
Después de conseguir el ADN, el equipo aplicó una técnica denominada ‘secuenciación escopeta’. “Es increíble lo que se puede obtener. Hemos encontrado pruebas de peces, águilas, mamíferos y plantas. Esto demuestra la eficacia de este enfoque para reconstruir ambientes del pasado”, apunta el científico. Así pudieron ver, con notable precisión, cómo se desarrolló el ecosistema del cuello de botella. Fundamentalmente, demostraron que antes de hace unos 12.600 años no había plantas, ni animales en el corredor, lo que significa que los seres humanos que pasan a través de él no habrían tenido recursos vitales para sobrevivir.

El paso al ecosistema de zonas verdes

Hace unos 12.600 años, la vegetación esteparia comenzó a aparecer, seguida rápidamente de animales como el bisonte, el mamut lanudo, conejos y ratones de campo. Los investigadores identificaron una transición a un ecosistema de zonas verdes, es decir, un paisaje densamente poblado de árboles, alces y águilas calvas, que habrían sido recursos cruciales para la migración de los seres humanos.
En algún lugar intermedio, los lagos de la zona se poblaron de peces, tales como el lucio y la perca. Por último, hace unos 10.000 años, hubo otro momento de cambio, esta vez hacia un bosque boreal, que se caracteriza por los abetos y los pinos.
El hecho de que Clovis, considerada la cultura más antigua de Norteamérica, estuviera presente al sur del corredor antes de hace 12.600 años significa que no llegaron viajando a través de él. David Meltzer, arqueólogo de la Universidad Metodista del Sur (EE UU) y coautor del estudio, concluye: “No hay pruebas convincentes de que a la cultura Clovis le precediera una población más temprana y, posiblemente, separada. De cualquier manera, los primeros que llegaron a América en la Edad de Hielo se encontraron con un corredor intransitable”. El escenario más probable es que llegaran por la costa del Pacífico.


Fuente: Tercera Vía

domingo, 7 de agosto de 2016

Armenia, entre resabios soviéticos y su histórica identidad cristiana


Daniel Vittar - En la cima de la ciudad de Sushi, a unos 1500 metros sobre las montañas verdes de Nagorno Karabaj, se levanta una antigua catedral gótica cuyos cimientos son de mediados del siglo XIX. Atrás del atrio, atravesando una puerta angosta se llega a una escalera húmeda que desciende en peldaños pequeños y pronunciados. Abajo, en penumbra y silencio, se abre un recinto sagrado excavado en forma circular en la piedra volcánica. Es único en el mundo por su acústica: si se ubica el centro exacto del lugar, la oración dicha en voz alta replica con un eco hondo, místico, sobrecogedor. La gente del lugar asegura que si uno implora allí con arrepentimiento sincero, los pecados son perdonados, misericordiosamente. Pocos se atreven a semejante misión.
Armenia es una región que sabe de misericordia y penitencia. Es el Cáucaso sur, donde brotan sensibles convicciones religiosas y rancios resentimientos étnicos. Siempre fue una bisagra entre Europa del Este y Asia, un estratégico paso que fue construyendo su carácter de la mano de inagotables invasiones. Asirios, persas, romanos, árabes, otomanos, mongoles y rusos dejaron una estela de atributos en la cultura y la tierra.
Los armenios llevan, casi como una alegoría, un sentimiento colectivo de identidad nacional. Algunos lo adjudican a la constante defensa de su territorio. Otros, al ensañamiento de los turcos, que ejecutaron con sus vecinos el primer “genocidio” del siglo XX. Una masacre que cercenó 1.500.000 víctimas y dejó una diáspora difícil de calcular. Un pecado étnico que nunca tuvo reconocimiento, y que tampoco goza de perdón alguno.
Más tarde llegaron los rusos, para incorporar a la república en la Unión Soviética. Construyeron edificios, trasplantaron poblaciones, impusieron gobiernos y derrumbaron iglesias. En esos juegos de política y artificios a los que estaba acostumbrado Josef Stalin, modeló a su antojo la región. Los rusos se integraron así en una amalgama social de virtudes y defectos.
Los armenios se dividen entre los que sienten cierta gratitud por la herencia soviética recibida, y los que reprochan una dominación rígida y abusiva. La larga travesía que vivió Armenia en la órbita de la URSS imprimió en su población rasgos que aún hoy perduran. Está en el lenguaje, la comida, los trazos de la vida cotidiana. Inclusive en el temperamento de muchos que esperan que el Estado resuelva y asegure el bienestar. En muchos comercios el trato suele ser seco, casi cortante. Pese a la amabilidad de su gente, no regalan sonrisas ni gestos de falsa gratitud a los que suele tenernos acostumbrados el capitalismo tradicional.
Armenia está repleta de escuelas de danza, de música, de ajedrez. Resabios culturales de ese pasado soviético. También heredaron la burocracia y la corrupción que aún impregna estratos oficiales. La población los soporta, aunque no resignadamente.
Pese a la caída de la Unión Soviética, los rusos nunca se fueron. Están ahí de una u otra manera. En el este, por ejemplo, cuidan la frontera entre Turquía y Armenia, que está cerrada desde hace dos décadas. Son los únicos que pueden garantizar tranquilidad en la zona. También lideran las negociaciones con Azerbaiyán para lograr un acuerdo de paz. Claro, en el medio Moscú juega su propio juego: le vende armas a los dos bandos, ante un futuro incierto.
Lo que los armenios no perdonan a los soviéticos es que como recurso de negociación con los turcos le hayan entregado a los musulmanes de Azerbaiyán –socia de Turquía– el territorio de Nagorno Karabaj, una provincia armenia de profunda convicción cristiana.
Los pueblos, dice Arturo Pérez Reverte, “viven del sueño, del apetito, del odio y del miedo”. Una síntesis que se ajusta a este pueblo caucásico, que se considera más europeo que asiático. Los armenios tienen una memoria épica del recorrido dialéctico que les armó la historia. Reconstruyeron sus antiguas iglesias y siguen llamando Artsaj a Nagorno Karabaj, que ahora es un estado independiente, al que no reconoce nadie.
En una población con lacerante memoria, los turcos concentran los resentimientos. “El turco siempre es turco. No han reconocido el genocidio. Si lo reconocieran, podría haber otra actitud”, dice Jasmin, casi como una impronta de Estado.
De mirada intensa y voz potente, esta mujer es directora de una escuela de danza para chicos. Con el cuerpo recto de bailarina maneja su auto japonés con volante a la derecha, importado de Georgia. Orgullosa, muestra fotos de sus alumnos, con trajes coloridos, ojos grandes y sonrisas tristes. Son sirios, refugiados que llegan a montones a un país que los cobija en silencio. Son esas compensaciones históricas que ocurren a veces. En este caso retribuye el amparo que les dieron los sirios a los sobrevivientes del genocidio.
Altos en la escala de rencores, casi a la par con los turcos, están los azeríes. Las heridas que dejó la guerra entre Armenia y Azerbaiyán por Nagorno Karabaj (1988-1994), aún hacen supurar hostiles temores, y peligrosas escaramuzas en la frontera. Nagorno es una Nación virtual. Tiene presidente, Gabinete de ministros, Cancillería, pero ningún país ni organismo internacional lo reconoce como tal, ya que el conflicto aún está abierto.
La mayor parte del tiempo su población lleva una vida apacible, produciendo vino y cultivando verduras y frutas orgánicas. Pero algunos días, la quietud se rompe en la frontera y flamean las bandeas de guerra con incursiones armadas azeríes. “Es gente rara, difícil”, sentencia Jasmin.
En esta república no reconocida que es Nagorno hay un moderno aeropuerto con instalaciones impecables. Pero está vacío. No se puede llegar en avión porque los azeríes los derriban con misiles. Sólo se arriba por tierra, o en helicóptero, zigzagueando entre las laderas de las montañas. Hay un par de helicópteros militares de la década del 70 que dejaron los soviéticos y que los armenios usan para hacer el recorrido. Tiemblan como un jeep en el aire, pero cumplen su propósito.
En la renovada Ereván, cuyas primeras piedras fundadoras son de 700 años antes de Cristo, la historia también jugó su juego. La ciudad, aletargada, lentamente cambió de piel para desprenderse del sopor que le dejaron los soviéticos. Pese a su aire europeo, aún conserva viejos despojos machistas donde la mujer se abre paso a fuerza de combates cotidianos. Pero la modernidad y la cercanía la convirtieron en la meca de turistas vecinos, como los iraníes, que buscan desprenderse del rígido credo islámico cruzando la frontera.
Un turismo extraño y curioso. Los hombres, cuando viajan solos, beben, juegan en los casinos y se divierten en los boliches diciéndoles piropos a las chicas. Las mujeres iraníes se sacan el hiyab o el chador, se pintan y disfrutan de los shoppings. Pecados modernos, que se guardan en secreto.
Armenia es casi un enclave cristiano en medio de países musulmanes. Una cuestión espinosa, en una región tan convulsionada. Por eso el papa Francisco fue personalmente a darles su apoyo, pese a que se trata de cristianos ortodoxos que tienen su propia liturgia y su propio Patriarca. El argentino Jorge Bergoglio sabe que en un mundo con 1.600 millones de musulmanes, no hay mucho margen para divisiones internas.
Como un emblema, o un estigma, la historia cristiana les otorgó a los armenios el monte Ararat. Esa montaña bíblica sobre la cual se posó el Arca de Noé después del Diluvio universal, y que los turcos se la arrebataron a los armenios con la fuerza de las armas. Su cima, eternamente blanca, se convirtió en un símbolo y en una presencia inmanente del ser armenio, casi como una reafirmación de la potestad perdida.
Los intérpretes y eruditos de la Biblia también identifican a Armenia como el sitio del jardín del Edén. Algo que la historia reciente rebate caprichosamente, y que el pueblo busca entre pecados y actos de misericordia.

Fuente: Clarín

jueves, 4 de agosto de 2016

Patagonia Rebelde

Por Lucas Cremades - Un violento desalojo en terrenos del magnate en Chubut provocó la solidaridad de la asamblea antiminera. La Justicia intentó aplicar la ley antiterrorista. Una disputa que incluye a agentes de inteligencia y papeles flojos en las transacciones.

Ni los que viven en la Patagonia ni los que habitan las grandes metrópolis desconocen que las maravillosas extensiones del sur argentino son un patrimonio natural único en el mundo. Sin embargo, la historia oficial nunca pudo ocultar el saqueo a los pueblos originarios ni la entrega, propiciada por el entonces presidente Julio Argentino Roca a partir de la llamada Conquista del Desierto, que preparó el escenario político para que millones de hectáreas pasaran a ser propiedad de empresas extranjeras.
En Chubut, las consecuencias del arrebato cultural, político y social contra las comunidades mapuches y tehuelches –entre otras– que habitaron antes que nadie esta porción del territorio se padecen a diario. El pasado 27 de mayo, efectivos policiales, de Gendarmería y del Grupo Especial de Operaciones Policiales (GEOP) iniciaron un violento desalojo contra los integrantes del lof (comunidad) mapuche del Departamento de Cushamen. Comunidad que desde el 13 de marzo de 2015 propició la reconquista de sus tierras ancestrales en una de las estancias que la multinacional textil Benetton, propiedad del magnate Luciano Benetton, tiene en el paraje de Leleque, en la zona conocida como Vuelta del Río, a la vera de la ruta 40 y a 100 kilómetros de Esquel.
El desalojo, durante el cual llevaron a mujeres y niños a la rastra, esconde vicios judiciales. En el marco de la demanda del grupo Benetton contra la comunidad, la fiscal Camila Banfi imputó por usurpación y abigeato a los detenidos y pidió seis meses de prisión preventiva para uno de los líderes, Facundo Jones Huala –sobre quien pesaba un pedido de captura internacional por una causa en Chile–. El juez provincial Martín Zacchino redujo la condena a 60 días.
Luego de la recuperación de estas tierras  en el 2015, el Ministerio Público Fiscal de Chubut inició acciones judiciales contra el Lof en Resistencia Mapuche e intentó aplicar, por primera vez en la Argentina, la ley antiterrorista para perseguir a los mapuches: la justicia federal rechazó los argumentos. El intento de aplicar esa polémica ley desnudó una oscura trama de espionaje sobre distintos actores e integrantes de la sociedad de Esquel, que derivó en una denuncia de un grupo de vecinos espiados contra la fiscalía local en el Consejo de la Magistratura. El escándalo no impidió que Luciano Benetton –a través de la Compañía Tierras del Sur SA– se sumara al reclamo contra la comunidad para exigir la restitución del predio hoy ocupado.
“Son muchas personas, varios jóvenes, todos pertenecientes a comunidades de pueblos originarios de distintos puntos los que han confluido en la recuperación de ese territorio”, cuenta a Veintitrés Pablo Quintana, periodista de Esquel. “Están liderados por el lonco (cacique) Facundo Jones Huala, sobrino de Martiniano Jones Huala. Único imputado por la recuperación en la causa que abrió la fiscalía el año pasado. Días atrás, en el propio territorio recuperado nació una bebé”.
Respecto del desalojo, Sonia Ivanoff, defensora de Facundo, resaltó que “había una orden de allanamiento para ingresar e identificar a los presentes sin vulnerar la integridad y dignidad física y moral de esas personas… (pero) hubo situaciones de vulneración, en especial en el caso de dos mujeres y cuatro niños, uno lactante, obligados a permanecer más de 20 horas a la intemperie mientras los gendarmes ocupaban sus casas”.
“Igual que ocurrió en la Conquista del Desierto y en la última dictadura, ahora nos quieren echar de nuestras tierras ancestrales”, dijo la madre del único detenido tras el desalojo.
El proceso de investigación de la fiscalía sobre la ocupación caducó el 5 de junio pasado. “Ahora están pidiendo una extensión de cuatro meses –agrega Quintana–. El año pasado en el marco de esa causa hubo un pedido de aplicar la ley antiterrorista. Pero el fuero federal, con asiento en Esquel, a cargo de Guido Otranto, rechazó la aplicación de la normativa y ahí se produjo un litigio que llega hasta hoy. Hacen el allanamiento en el territorio para dar con Facundo Jones Huala. A posteriori, la Justicia dice que encontró animales muertos y la presencia de un arma calibre 38 y detienen a siete personas”, señaló el periodista de FM Kalewche.
La detención y la violencia del desalojo despertaron el reclamo de gran parte de la sociedad vecina de Esquel, nucleados en la histórica Asamblea de Vecinos Autoconvocados por el No a la Mina –que en marzo de 2003, a través del primer plebiscito antiminero del país, alcanzó un 81 por ciento de votantes en rechazo a la explotación de una mina de oro y plata en las afueras de la ciudad–. Los manifestantes protestaron frente a los tribunales locales. “No fue un desalojo –acusa Humberto Kadomoto, integrante de la asamblea–. La orden que pesaba era un pedido de captura internacional. Ellos, amparándose en ese pedido, dicen que vieron cueros de animales. La fiscal ordena a la policía que desalojen a la gente y no la dejen entrar hasta hacer una inspección ocular. Los dejaron en el medio del campo, con temperaturas bajo 0, mientras la fiscal se encontraba en Comodoro Rivadavia, a 600 kilómetros de Esquel. Lo que pretendía era que la gente se cansara y se fuera, pero lo que logró es una comunión de las localidades de la zona para apoyar a los mapuches”, explicó Kadomoto.
Según un comunicado oficial del Ministerio de Seguridad de la Nación, a cargo de la ministra Patricia Bullrich, “Jones Huala fue aprehendido en las inmediaciones de la estancia Benetton, en Vuelta del Río, donde ocupaba, de manera ilegal, tierras de una empresa multinacional”.
“A las personas detenidas en Vuelta del Río se las liberó porque no hay herramientas para una prisión preventiva por causa de usurpación”, agrega Quintana.
“El dictamen de la detención de Jones Huala no coincide con lo que sostuvo el juez, quien dictó medidas de alguna manera favorables para el lof de resistencia. No solo liberó a los detenidos sino que además les permitió retornar al predio recuperado y fijar domicilio en el propio territorio”, destacó el periodista, que a su vez es uno de los tantos vecinos espiados por la Agencia Federal de Inteligencia.
Históricamente, los Benetton se dedican a la cría de ganado ovino. En el último tiempo se han abocado a la forestación, a través de subsidios otorgados por el gobierno de Chubut. “La asamblea de vecinos –agrega Quintana– acompañó esta recuperación y defiende cada uno de los procesos de recuperación fundamentalmente debido a que el objetivo de fondo es la defensa de todo el territorio frente al avance extractivo minero-petrolero. En el último tiempo, la multinacional Benetton ha manifestado tener intereses en explotaciones mineras”.


Los Benetton cuentan con casi un millón de hectáreas repartidas en la Patagonia. Leleque era un viejo paraje que contaba con una serie de servicios públicos. Allí, la textil italiana fue el principal sponsor del Museo Leleque, donde invirtió 800 mil dólares para exhibir una colección arqueológica de 14.000 piezas en plena estepa patagónica. El museo realiza su propio relato de la historia.
“Tanta tierra en tan pocas manos debería tener algún tipo de resolución –dice Kadomoto–. Los mapuches quieren recuperar su tierra para vivir. El río Chubut, el más importante de la provincia, tiene un recorrido de 700 kilómetros, de los cuales más de 200 están dentro de su propiedad. Ahí no acceden ni los mapuches ni los no mapuches. Se han desviado rutas y trazas completas de las rutas por presión de los Benetton. El pueblo de Maitén no puede crecer porque su ejido urbano está limitado por las tierras de la compañía italiana –sentencia el vecino–. Para Benetton, esto es como que una hormiga haga un hormiguero en su casa. La ocupación es irrisoria. Con las tierras que tiene le alcanza para darle dos hectáreas a cada habitante de la provincia de Chubut para que produzca, en una provincia de 450.000 habitantes”.
Desde hace tiempo, la empresa viene planteando el desalojo de estas comunidades, que fue impedido, entre otras cosas, por un convenio de la Organización Internacional del Trabajo que prohíbe los desalojos. “Hay derechos preexistentes de estas comunidades –cierra Kadomoto–. Además, hay varios conflictos respecto de las documentaciones que usaron los Benetton al comprar esas tierras. Hay varias irregularidades de dominios, títulos de propiedad de grandes extensiones y otras que ni siquiera tienen títulos ni registros formales. De todas formas, las comunidades no plantean ni se fijan en quién es el que tiene el título. Esas tierras han sido siempre de ellos”.

Fuente: Veintitres

martes, 2 de agosto de 2016

Así es Darvaza, la "puerta del infierno" en la Tierra

El pozo de Darvaza o cráter de Darvaza, también conocido como puerta al Infierno, es una antigua prospección de gas ubicada en el desierto de Karakum, cerca de la pequeña aldea de Darvaza, en Turkmenistán. El desierto, que ocupa el 70% del país o 350.000 km², es muy rico en petróleo y gas natural.
Este cráter de 69 metros de diámetro, 30 metros de profundidad y una temperatura en su interior de 400°C se creó tras un accidente en 1971 durante unas obras de prospección de gas de geólogos soviéticos, quienes vieron cómo su equipo y sus tiendas eran tragados por la tierra. En realidad, habían descubierto una cueva subterránea llena de gas natural. Temiendo que el cráter ocasionara el escape de varios gases naturales peligrosos, el equipo decidió prenderle fuego. Estimaron que se extinguiría en algunos días, sin embargo, lleva cuatro décadas incendiado. Desde entonces arde sin parar y brinda un espectáculo impresionante. Ha habido intentos fallidos por apagar el fuego.

El cráter o pozo de Darvaza es uno de los lugares más pintorescos del mundo. Situado en el desierto de Karakum, en Turkmenistán, sigue siendo una fuente de misterios. Sus habitantes suelen llamarlo 'puerta del infierno'. Descubra en esta galería por qué este fascinante lugar se ha ganado tal apelativo. Pista: no se debe solo a su impresionante aspecto exterior.









Actualmente en las alrededores del pozo de Darvaza no han quedado poblaciones humanas. En 2004 el Gobierno de Turkmenistán demolió los últimos edificios abandonados que quedaban porque nadie quería ya vivir en las proximidades de un fuego infernal.