lunes, 31 de octubre de 2016

El hielo de la Antártida se hunde en agua caliente

Los glaciares de la Antártida Occidental perdieron cientos de metros de espesor entre 2002 y 2009, según revela un nuevo estudio de la NASA. Masas de agua caliente están modificando el agua profunda que circula alrededor de la Antártida, y que está derritiendo las grandes masas de agua helada.


El agua profunda circumpolar (CDW, por sus siglas en inglés) es el componente principal de la Corriente Circumpolar Antártica, y se encuentra a varios de cientos de metros de profundidad. Antes de llegar a la plataforma continental sus aguas cálidas pasan por profundas depresiones, que las conducen a las cavidades debajo del hielo antártico. Si el volumen de estas aguas aumenta entre las oquedades, pueden derretir la parte inferior de la plataforma de los glaciares.
“Los factores que afectan al volumen del CDW que llega a la plataforma continental y a las cavidades bajo el hielo son bastante desconocidos, y son objeto de muchas investigaciones en curso. Se sospecha que están relacionados con los cambios en los patrones de circulación atmosférica, en particular, con el aumento de los vientos del oeste”, declara a Sinc Ala Khazendar, del Jet Propulsion Laboratory de la NASA y coautor de un estudio sobre estas aguas que están provocando que los glaciares de la Antártida se derritan más rápidamente.
Los resultados de esta investigación, que publica la revista Nature Communications, apoyan la hipótesis de que la cantidad de agua caliente por debajo del hielo en el mar de Amundsen ha aumentado significativamente en los últimos 16 años.
Los científicos estudiaron con datos de la Operación IceBridge de la NASA el comportamiento de tres glaciares de la Antártida Occidental en el mar de Amundsen: The Smith, Pope y Kohler.

Medir la pérdida de hielo de la parte inferior de los glaciares

Esta zona alberga algunos de los glaciares del planeta que se están derritiendo a mayor velocidad. Hasta ahora la magnitud exacta de la pérdida de hielo no estaba cuantificada.
Para medir el espesor y la altura del hielo, los científicos utilizaron instrumentos de radar y altimetría láser. Las ondas de radar penetran en los glaciares hasta su base, lo que permite evaluar directamente sus perfiles inferiores y cómo han cambiado las líneas de conexión a tierra entre 2002 y 2014.
Los autores han observado una fusión intensa y desequilibrada de los glaciares entre 2002 y 2009. The Smith, por ejemplo, pierde 70 metros de hielo al año y casi medio kilómetro de espesor de hielo en total. Entre 2009 y 2014, se ha reducido la afluencia de agua caliente en los glaciares Pope y Kohler, lo que ha dado lugar a una menor pérdida de hielo.
“Trabajos de investigación recientes indican que algunos de los cambios de la Antártida Occidental ya son irreversibles, en particular, la rápida retirada de la línea de conexión con la tierra y la pérdida de masa de los glaciares más grandes, como Thwaites. Varias plataformas de hielo en la península antártica, que tiene una de las tasas más rápidas de calentamiento de la atmósfera en los últimos 50 años, se han venido abajo”, añade Khazendar.
La pregunta ahora es si el resto de glaciares en la Antártida Occidental se comportan como The Smith o más como Pope y Kohler. Pero los investigadores necesitan más información sobre la roca madre y el fondo marino, así como datos sobre la circulación oceánica y sus temperaturas, para poder predecir mejor qué cantidad de hielo de estos glaciares contribuirá al aumento del nivel del mar.

Fuente: Ecoportal

domingo, 30 de octubre de 2016

Los 10.000 niños y niñas refugiadas desaparecidas en Europa de las que nadie habla

Por Tamara Grosso - Al menos 270.000 niños refugiados llegaron a Europa durante 2015 escapando de la guerra en Siria y de otras zonas en conflicto, y más de 26.000 de ellos estaban solos, sin familiares y sin ningún adulto que cuidara de ellos mientras intentaban migrar buscando una esperanza en un continente desconocido, según datos de la ONG Save the Children.
Pero aunque esas cifras ya son alarmantes, no son las peores: 10.000 de esos niños que migraban sin compañía a Europa se encuentran actualmente desaparecidos según la Oficina Europea de Policía (Europol). Fueron registrados al ingresar a Europa, pero luego el Estado perdió su rastro por completo.
¿Dónde están esos niños? Puede que algunos pocos se hayan reunido con sus familiares sin que las autoridades lo supieran, y su registro se haya perdido cuando pasaron de un país a otro.
Pero la Europol expresó su preocupación por que la gran mayoría se encuentre en manos de organizaciones de tráfico de personas, de bandas de narcotraficantes, de redes de trata, estén siendo sometidos a la explotación sexual o al trabajo esclavo o incluso sean víctimas del tráfico de órganos.
Se estima que casi la mitad del total de estos niños desaparecidos se pierde en Italia, donde al menos 5.000 menores fueron registrados para que luego se perdiera su rastro; y que cerca de 6.000 menores refugiados están desaparecidos en Alemania. Unos 100 han desaparecido en España. Otros han sido registrados por última vez en Suecia, Grecia o Turquía.
Ellos vienen de Siria, Afghanistán, Argelia, Eritrea o Marruecos. Muchos vieron a sus padres morir, o no llegaron a conocerlos. Algunos suben a botes sobrecargados siendo apenas bebés y cuidados por sus hermanitos apenas unos años más grandes.
Muchos mueren antes de llegar a Europa, la tierra en la que creen que estarán a salvo. Pero incluso los que lo logran siguen desprotegidos, y más de un tercio de ellos termina desapareciendo a merced de grupos delictivos que se apropian de ellos con los peores fines.

Se cree que “toda una insfraestructura criminal paneuropea”, relativamente nueva y muy sofisticada, tiene a los menores refugiados como objetivos, por lo fácil que resulta capturarlos, atrayéndolos con promesas cuando se encuentran desesperados, y porque prácticamente nadie los busca después. El mayor grupo criminal podría tener su epicentro en Hungría o Alemania y habría aparecido alrededor de dos años atrás.
Como si todo esto fuera poco, desaparecer es la peor de las suertes que estos niños pueden correr, pero no la única. Recientemente, por ejemplo, se reveló que algunas de las marcas de ropa más famosas del mundo, como las españolas Zara y Mango o las británicas Marks & Spencer y Asos, emplean en Turquía a refugiados mayores o menores de edad, muchos de ellos niños, que trabajan más de 12 horas al día en condiciones precarias, prácticamente de esclavitud. Así, la promesa de un futuro lejos de la guerra se convierte para ellos en un nuevo calvario.
Organizaciones como Missing Children y la misma Europol se encuentran buscando a los niños desaparecidos, pero con menos recursos de los necesarios y prácticamente sin éxito. Aunque las denuncias y el conteo de la cifra de desaparecidos data de enero de 2016, casi llegando al final del año casi nada se habla de los 10.000 niños desaparecidos, y muy pocos se preocupan por su paradero.
¿Cómo puede ser que el mundo entero los ignore? ¿Qué pasaría si, en lugar de niños sirios, los desaparecidos fueran alemanes, ingleses o de cualquier país de Europa? ¿Hasta cuándo millones de niños tendrán que vivir escapando?.

sábado, 22 de octubre de 2016

¿Por qué el delta del Paraná es un lugar único?


Delta, ¿por qué? (*)

Para entender porque llamamos delta a un delta nos tenemos que remontar a la época de Herodoto, el primero en usar este término, alrededor de los 450 A. C. El llamó delta a la desembocadura del río Nilo haciendo alusión a la letra griega mayúscula con forma de triángulo, equivalente a nuestra D. Existen varios deltas en todo el mundo; algunos de los más importantes y conocidos son el delta del Nilo en Egipto, el del Mississippi en Estados Unidos, el del Ganges en la India, el del Orinoco en Venezuela y el más cercano al nuestro, el del Amazonas en Brasil. Todos ellos desembocan en mares u océanos, lo que los diferencia de nuestro delta del Paraná, ya que es el único de los grandes deltas que lo hace en un estuario de agua dulce, el Río de la Plata.
El río Paraná debe su nombre al idioma tupi-guaraní que significa “pariente del mar”; tenemos que tener en cuenta que es el segundo río más caudaloso de Sudamérica después del Amazonas y que recorre un tercio del conteniente, arrastrando una enorme cantidad de sedimentos provenientes del noroeste de nuestro país. Las aguas de este río, al entrar en contacto con el estuario del Río de la Plata, que posee una menor pendiente, pierden velocidad por lo que los sedimentos se desaceleran, precipitando y acumulándose en el fondo del estuario. También influyen otros factores como el nivel de salinidad y densidad del agua, la granulometría de los sedimentos, la acción de los vientos, la profundidad de las aguas en las áreas costeras y el crecimiento de la vegetación (como los jucos) que colonizan los bancos de sedimentos recientemente expuestos. De todas formas se debe tener en cuenta que no todos los ríos y arroyos pueden formar un delta ni todos los deltas tienen forma de letra griega “Δ”. Existen deltas con otras formas como los arqueados o lobados (Ródano, Rin y Danubio), los triangulares o en cúspide (Tiber), los digitados o con forma de pata de pájaro (Mississippi y Paraná). 

¿En dónde estamos?

La región del Delta del Río Paraná constituye la porción terminal de la Cuenca del Paraná-Plata, desplegándose a lo largo de los 300 km finales del río Paraná. Abarca una superficie aproximada de 17.500 km2, alcanzando en su parte más ancha unos 95 km. Se extiende desde la ciudad de Diamante, en la provincia de Entre Ríos, hasta la desembocadura de los ríos Paraná y Uruguay en el estuario del Río de la Plata. Es el tercero en importancia en Sudamérica después del Amazonas y el Orinoco.
El Delta del Río Paraná constituye una región con características biogeográficas y ecológicas únicas dentro de la Argentina, formando, con las llanuras aluviales del Bajo Paraguay, del Paraná y del Uruguay la ecorregión “Delta e Islas de los ríos Paraná y Uruguay”. El Delta se divide en tres sectores: Superior, Medio e Inferior; este último es el que ha sufrido la mayor transformación por la acción del hombre debido a su cercanía con el cordón urbano-industrial más importante, la Capital Federal, aunque aún perdura una importante explotación de sus recursos naturales. 

Evolución del delta

Las particulares características ecológicas y biogeográficas que distinguen al Delta del Paraná son el resultado de la acción de tres factores básicos: el régimen climático, los procesos goemorfológicos pasados y actuales y el régimen hidrológico.
El clima de la región puede definirse como “templado sub-húmedo” con lluvias todo el año y una temperatura media anual de 16.7 °C, la humedad relativa es del 79% y la precipitación anual es de 1073 mm.
Con respecto a los procesos geomorfológicos que tuvieron y tienen lugar en la región, debe señalarse que las geoformas que caracterizan los paisajes del Delta del Paraná son, en gran parte, el resultado de procesos de ingresión y regresión marinas que tuvieron lugar durante el Holoceno, última y actual época geológica del período Cuaternario desde el fin de la última glaciación (11.000 años); a los que se les superponen procesos fluviales y deltaicos pasados y actuales.
En cuanto al régimen hidrológico, el mismo es complejo y está determinado por inundaciones periódicas de distinto origen que afectan, a distintos sectores del Delta: crecientes de los ríos Paraná, Uruguay y Gualeguay y mareas astronómicas y meteorológicas (sudestadas) del Río de la Plata. En ocasiones, dichas inundaciones, en forma individual o combinada, pueden provocar graves problemas por la altura y/o permanencia de las aguas, tal como ocurrió con los eventos extraordinarios de 1982-83, 1992, 1998, 2007 y 2009.
Al igual que todos los deltas actuales del mundo, su antigüedad no puede superar los 6.000-7.000 años pues es en esa época en donde se produjo el máximo transgresivo a nivel global y particularmente a nivel local, momento a partir del cual el nivel del mar comenzó a descender paulatinamente, sin aceleraciones ni interrupciones, posibilitando la acumulación de los sedimentos aportados por los ríos. 

Haciendo historia: 

Esta región también guarda un valioso patrimonio cultural que dejaron los pueblos originarios que vivieron en ellas, como los “Chaná”, “Beguá”, “Timbú” y “Chaná-Timbú”. Estos grupos que habitaban todo el año en el Delta, vivían de la caza, la pesca y la recolección de alimentos, además de efectuar algunas prácticas de agricultura a pequeña y mediana escala. También habitaba un grupo completamente diferente, los “Guaraníes”, quienes se asentaron en el Delta unos pocos siglos antes del arribo de los españoles. Estos grupos practicaban la agricultura por roza y quema, cultivando básicamente maíz y calabazas. Un tercer grupo, también distinto de los anteriores, era aquel que los españoles llamaron “Querandí”. Estos vivían en el interior de la llanura pampeana y sus grupos se acercaban a explotar los recursos de la línea fluvial Paraná-Plata durante determinadas épocas del año.
Los estudios llevados a cabo han demostrado que los aborígenes ya basaban su economía en la pesca del sábalo, el armado, de los mamíferos típicos del humedal como el ciervo de los pantanos, el venado de las pampas, el coipo y el cuis. Para obtenerlos, desarrollaron un complejo sistemas de armas que incluían las redes de pesca, los arpones, el arco y la flecha, la lanza y la tiradera o estólica. A mediados del siglo XIX se produce el asentamiento de distintas colectividades europeas y a principios del siglo XX el Bajo Delta adquirió un papel preponderante como área de recreación y descanso para la alta sociedad porteña.
Si observamos la arquitectura del lugar nos encontramos con casas muy particulares que se encuentran elevadas a través de unos pilotes que las separan del suelo y las protegen de la humedad constante y de las continuas crecidas. Este tipo de construcciones son conocidos por el nombre de “palafítos”.

¡Sorprendentemente diverso!

Este maravilloso lugar se caracteriza por albergar especies que provienen de las regiones chaqueña, paranaense y pampeana sumado a las especies que ingresan desde el mar a través del estuario del Río de la Plata. Por este hecho y por la heterogeneidad ambiental producto de procesos pasados y presentes, el delta se destaca por poseer una elevada diversidad biológica que consta de alrededor de 700 especies de plantas y de 567 especies de vertebrados que conforman 47 mamíferos, 269 aves, 37 reptiles, 27 anfibios y 187 peces. En él se encuentra el límite sur de distribución de muchas de éstas especies. Estas características biogeográficas y ecológicas particulares hacen que el Delta del Paraná sea una región única dentro del territorio de la Argentina, ofreciendo una gran variedad de bienes y servicios a la sociedad. Entre ellos se pueden mencionar: reserva de agua dulce, amortiguación de inundaciones, control de la erosión costera, regulación del clima, depuración del agua, provisión de gran cantidad de recursos pesqueros, de caza, madereros, medicinales y para la construcción entre otros, presencia de flora apta para la agricultura, provisión de forraje para la ganadería y suministro de numerosos sitios de refugio, alimentación y reproducción para especies de fauna silvestre. Además, brindan ámbitos propicios para la realización de actividades educativas y de investigación científica y desarrollo de actividades de turismo y recreación.

¿Área bien conservada?

Desde su colonización, el Delta ha sufrido un importante proceso de modificación de sus ambientes y pérdida de especies como el yaguareté. Particularmente, en el Bajo Delta, los bosques asentados en las márgenes de sus ríos y arroyos se encuentran actualmente compuestos mayormente por especies vegetales exóticas como ligustros, ligustrinas, moreras, fresnos, madreselvas y zarzamoras, entre otras, que fueron introducidas con distintos fines. En medio de ellas persisten individuos de especies nativas como el canelón, la anacahuita, la palmera pindó y el chal-chal. Las forestaciones de sauces y álamos también ocupan importantes superficies tanto de los albardones como de las áreas bajas del interior de las islas, en muchos casos rodeadas por importantes terraplenes que alteran drásticamente los humedales en el interior de los mismos. A pesar de ello, muchas especies animales amenazadas o de importancia socioeconómica aún se encuentran presentes en esta región tales como el ciervo de los pantanos, el lobito de río, la pava de monte y una variedad particular de gato montés de pelaje negro. Estas características hacen que las islas del Bajo Delta representen un área valiosa para la conservación de parte de la diversidad biológica de nuestro país.
La conservación de este emblemático lugar es fundamental, no sólo por los beneficios que brindan a la sociedad, lo que reviste su importancia de conservación para las generaciones futuras.

(*) Texto: Pablo Saccone, Valentina Villar, Rubén Quintana - Escrito para (ARSAL) Argentina Salvaje.

miércoles, 12 de octubre de 2016

48 horas en Ereván, la capital de Armenia

Rodeada por las montañas del Cáucaso, esta ciudad milenaria propone un entretenido recorrido por sus numerosos sitios históricos, antiguas tradiciones, la deliciosa gastreonomía de Medio Oriente y parques públicos. Además, las impactantes vistas del bíblico monte Ararat.

Acorralado por las montañas del Cáucaso y reducido a una mínima expresión por la codicia irrefrenable de los conquistadores, el territorio de Armenia parece obstinado en permanecer oculto a los pies del bíblico monte Ararat. En el centro mismo de este país de 30 mil kilómetros cuadrados, la capital es una paradoja. Sin despojarse de su impronta pueblerina, Ereván (también conocida como Iereván o Yereván) exhibe con orgullo su doble perfil de ciudad moderna y antigua, mientras sus límites no dejan de extenderse hacia los valles montañosos. Hace ya años que la urbe planificada a principios del siglo XX para 100 mil habitantes pasó a ser una soberbia ciudad, capaz de transformarse a ciertas horas en una caldera de peatones, tranvías, trolebuses y desproporcionados bólidos 4x4. De la incipiente aldea surgida en el siglo VIII antes de Cristo alrededor de la fortaleza Erepuní quedan las ruinas sobre la colina Arín Pert. Aquí se consignan las escalas posibles de un recorrido por la ciudad en las vísperas del aniversario 2.800 desde su fundación, un acontecimiento que se celebrará en 2018 y ya despierta expectativas entre los pobladores y los turistas.

PRIMER DÍA

8.00 Desayuno al aire libre

Con los primeros rayos del sol, las fachadas de los edificios públicos que rodean la Plaza de la República empiezan a mostrar los brillos de la típica piedra duf. La gran rotonda del corazón de la ciudad empieza a ser copada por el intenso tránsito habitual de combis, autos, micros y camionetas todo terreno. Por ahora, el paisaje urbano resulta ameno, gracias al sabor amargo del surdj (café oriental con borra), perfectamente contrastado por una porción de la masa dulce katá. A pasos del movimiento creciente de vehículos, el desayuno transcurre en una mesa al aire libre, matizado por el rumor de una fuente de agua del bulevar de la calle Khorhrdaraní.

9.00 Por los museos

La historia de 4 mil años de Armenia y de sus personalidades más trascendentes revive en decenas de museos, monumentos, esculturas y los emblemáticos jachkar (cruces de 2 a 3 metros de altura talladas sobre piedra). En un costado de la plaza principal, el monumental edificio del Museo Estatal de Historia y de Arte se impone naturalmente como primera escala del recorrido. Reúne una valiosa colección de objetos aportados por el Museo de Nor Najicheván, el Seminario Lazarian de Moscú, el Archivo Aní –antigua capital del Reino de Armenia– y el Museo Estatal de Echmiadzín, sede mundial de la Iglesia Apostólica Armenia. Lo mejor de las artes plásticas del país se exhibe en las casas-museo de Yervand Kochar y Mardirós Sarian. Otro imperdible relicario es el Museo de Literatura, creado en homenaje al poeta Ieghishé Charents. La memoria colectiva de los armenios también reserva un lugar especial para el cineasta Sergei Paradjanov (Paradjanian), muy recordado aquí por sus películas “El color de la granada”, “Sombras de los ancestros olvidados” y “La leyenda de la fortaleza de Suram”. Su vivienda, en la calle Dzorakiugh, fue transformada en museo en 1991, una año después de la muerte del director.

12.00 Manuscritos milenarios

A pasos de los museos más visitados se retrocede en el tiempo aún con más celeridad en el museo de manuscritos antiguos Madenatarán. Almacena 16 mil documentos en armenio, latín, árabe, ruso, griego, hebreo, etíope, georgiano, sirio, francés y japonés. La infaltable silueta del monte Ararat –una postal recurrente desde todos los rincones de Iereván– se cuela por los ventanales de la amplia Sala de Restauración, Preservación y Copia.

14.00 Almuerzo oriental

Cerca de la estación de tren y subte Sasuntsí Tavit, el restaurante Jano ofrece todas las variedades posibles de la típica cocina de Medio Oriente. Su versión original fue creada en 1946 por Hagop “Jano” Ghazarian, pero los bombardeos que flagelan Siria conviertieron ese popular almacén de Alepo en una pila de escombros. La familia emigró a Armenia a las corridas y la tradición familiar revivió en 2013 en la avenida Dikrán Medz de Iereván. El aire fresco del mediodía es atenuado por una sabrosa combinación de vospov abur (sopa de lentejas) con la ensalada tabule, hummus (puré de garbanzos) y la carne asada kebab con pan lavash.

16.00 Fábrica de coñac

Un puente construído por soldados nazis prisioneros de las fuerzas soviéticas en 1946 continúa la traza de la avenida Mesrob Mashdots para atravesar el profundo tajo del río Hrazdán. Del otro lado, la fábrica de coñac Ararat (rebautizado brandy para diferenciarlo de la bebida francesa) hereda el auge de la industria de los licores armenios de fines del siglo XIX. En esa época, los principales destinatarios de la producción eran los miembros de la corte del zar Nicolás II. La visita guiada a la bodega es coronada por la degustación de dos de los siete aguardientes de la casa, desde 1998 en manos de la firma francesa Pernod Ricard. Me tocan en suerte las variedades Armenia y Dvin, poderosos estímulos para retomar el viaje entonado.

El fuego eterno que recuerda a 1.500.000 víctimas armenias del primer genocidio del siglo XX en la colina Dzidzernagapert.
17.00 Dzidzernagapert

Sobre la colina Dzidzernagapert se levanta el monumento que recuerda a las víctimas del primer genocidio del siglo XX, la profunda herida que todavía flagela a los descendientes de 1.500.000 armenios masacrados por orden de los jerarcas del Imperio Otomano en 1915. A pasos de la llama eterna –juento a la cual los armenios nativos y sus compatriotas de la diáspora suelen pasar horas enmudecidos–, el Museo del Genocidio guarda la más completa colección de materiales que documentan el crimen. Un aire espeso se apodera de los visitantes en ese muestrario del horror. De a poco, el bosque que rodea el memorial devuelve la atmósfera agradable que transmiten los gritos de los niños que corretean por los senderos hasta las escalinatas de la sala cultural y deportiva Hamalir. Dzidzernagapert brinda una de las más completas panorámicas de Iereván, aunque útimamente en esa vista impecable se interpone la mole de cemento del mall Dalma Garden.

La sala cultural y deportiva Hamalir, sobre la colina Dzidzernagapert.
19.00 Teatro Ópera

El diseño circular de las principales calles facilita el regreso al centro. Sólo resta contar con un aceptable estado físico para afrontar el constante desafío de subidas y bajadas. En el cruce de las avenidas Mashdots y Sayat Nová, el Teatro de la Ópera anuncia un recital de la Orquesta Filarmónica de Armenia, una garantía de calidad para escuchar piezas de Verdi, Paganini y los reconocidos compositores locales Aram Khachatourian (autor de “Danza de los sables”) y Arno Babadjanian.

21.00 Cascade

El concierto celebrado en la Sala Filarmonia de la Ópera se desarrolló ante un silencio conmovedor que bajaba desde la platea y el pullman y terminó con la cerrada ovación del público de pie, que pedía bises a los gritos. Por un momento, los armenios demostraron la contagiosa debilidad que sienten por la música. En la explanada del paseo escultórico Cascade –al final del bulevar Tamanian–, esa pasión irrefrenable se traduce en un festival informal, en el que una multutud de vecinos y turistas se anuda en rondas del ritmo kocharí. Suenan decenas de dhol (tambor tocado a mano) y los instrumentos de viento zhurná, dudúg y shví y la emoción se siente a flor de piel. Disfruto el espectáculo con un chopp de la cerveza armenia Kiklikia servida en una mesa del bar Retro sobre la vereda.

22.00 Cena en el barrio Gomidás

En el restaurante Jaco –en Gulbenkian entre la avenida Gomidás y Aram Khachatourian–, la jornada llega a su fin de la mejor manera con un menú que arranca con las entradas mezhé y se completa con jorovadz (carne asada), lehmeyún (empanada árabe) y kefté (albóndiga de carne, trigo y trozos de nuez).

SEGUNDO DÍA

7.00 La calle más moderna

Esta vez elijo uno de los sofisticados bares de la nueva diagonal Hiusisaín Boghodá (Avenida Del Norte), donde se concentran las tiendas de zapatos, ropa y joyas más cotizadas del país, para disfrutar de la amena compañía del café oriental con katá. El sol amaga con aparecer con mínimos destellos que, por el momento, apenas iluminan el monumento “Madre Armenia” y la torre de piedra posada en la cima de Cascade.

8.00 Paseo de compras

A tres cuadras de la Plaza de la República por la avenida Dikrán Medz, en los puestos de frutas secas del mercado Gumí Shugá se consiguen los más exquisitos sudjuj (un dulce elaborado artesanalmente con jugo de mora o de uva y trozos de nuez, que se vende a unos US$ 10 el kilo) y duraznos rellenos con nuez. Los vendedores se desviven por convidar cada uno de sus productos a los turistas, lo que añade un plus inesperado al desayuno.

Venta de sudjuj y otros dulces y frutas secas en el mercado Gumí Shugá.
9.00 Feria de suvenires

El Mercado de Arte Vernissage recorre 300 metros de largo entre las calles Aram y Biuzand. Es el lugar más indicado para llevarse recuerdos de Armenia por pocos dram. En los puestos abundan las artesanías en madera y piedra, libros, instrumentos musicales, vestidos bordados a mano y remeras pintadas con el rojo, azul y anaranjado (definido aquí como “dziranakuin” o color damasco) de la bandera nacional.

10.00 A orillas del Hrazdán

Lejos de los sitios que suelen frecuentar los turistas, la calle Biuzand choca con la pared rocosa del acantilado que bordea el río Hrazdán y toma la posta un túnel de 1 km de largo, cavado por los soldados alemanes que cayeron prisioneros al final de la Segunda Guerra Mundial. Ese sombrío pasaje peatonal conduce hasta el perfumado bosque ribereño, donde Iereván se torna un delicioso rincón bucólico, en el que los sonidos de los pájaros se confunden con las voces de las familias repartidas en los juegos de un parque de diversiones. Pero la mayor sorpresa se presenta escaleras abajo, al borde mismo del agua: allí resisten desde 1937 la locomotora y los dos vagones de un tren de paseo, una de las últimas piezas vivientes de la época soviética.

Mankakan Erkatughí (Tren Infantil), una reliquia de los tiempos de la Unión Soviética, que recorre la orilla del río Hrazdán desde 1937.
12.00 Refuerzo calórico

La avenida Broshian acompaña las vueltas del río Hrazdán y en su trayecto sinuoso se alinean los sencillos comedores familiares recomendados para probar el muy nutritivo plato khash, un caldo que contiene carne de pata de vaca y se condimenta con sal, limón, ajo, ají y morrones. Como para recuperar energías y cargarse de reservas en la geografía indómita de Armenia.

14.00 Lago Seván

Después de recorrer 66 km hacia el noreste de Iereván, la ruta apunta derecho hacia el horizonte turquesa del lago Seván, rodeado de montañas borroneadas por una espesa bruma. Me apuro por trepar un morro a través de los 233 escalones que llevan hasta las iglesias gemelas Guecharís, construidas entre los siglos XI y XIII. Del pastizal amarillo pálido emergen decenas de cruces talladas jachkar. Enseguida, la vista desde la cima provoca una conmoción inexplicable.

Típico cruz tallada en piedra jachkar, a orillas del lago Seván.
15.00 Dzaghgatsor

Otra vez rumbo a Iereván, la mejor forma de admirar el bosque multicolor de Dzaghgatsor (“Valle de flores”) la brinda un circuito de aerosillas que aterriza en una pista de esquí. Abajo, un hilo de agua de deshielo y el sonido entrecortado de las cigarras componen un murmullo casi imperceptible, cada tanto sacudido por la gente que anima picnics en un escenario idílico.

17.00 Lago Vardavar

El paisaje característico de los valles de Armenia se cuela con sus perfumes naturales y melodías agradables en pleno centro de la capital. A diez cuadras del monumento al legendario héroe Sasuntsí Tavit (David de Sasún), el lago Vardavar y la vegetación que corona la orilla sugieren un rato de ocio con la vista perdida en el agua. La oportuna aparición del guía Hovig Stepanian convidando djinguialov hats (la tradicional masa rellena de Nagorno Gharapagh, preparada con siete tipos de hierba, aceite de oliva, sal y pimienta) agrega una caricia al paladar a este momento de contemplación.

El lago Vardavar, a diez cuadras del monumento y la estación de tren y subte Sasuntsí Tavit (David de Sasún).
20.00 El último café

Me voy despidiendo de Iereván y su generoso derroche de sabores, secuelas de tiempos pasados y brillos de la modernidad aún incipientes con el cappucino y la croissant que distinguen al café La Boheme. Del otro lado del ventanal, el complejo Cascade desparrama sus luces sobre el bulevar y la figura omnipresente del Ararat, la montaña bíblica, se levanta como un vigía eterno que cuida las espaldas de toda Armenia.


MINIGUÍA

Cómo llegar. KLM vuela de Buenos Aires a Iereván con dos escalas; el tramo Ezeiza-Amsterdam se completa en 16 hs. 40’; de Amsterdam a Moscú, 6 hs.; Moscú-Iereván, 4 hs.; ida y vuelta con impuestos, desde US$ 1.400.

Emirates con escala en Dubai (18 hs. el primer tramo y 3 hs. desde Emiratos Árabes hasta Armenia), desde $ 25.843 ida y vuelta con impuestos.


Dónde alojarse. En Iereván, un departamento amueblado con desayuno, wi-fi, TV cable, toallas, sábanas, Internet y electrodomésticos cuesta US$ 480 la semana para dos personas (00-37-493- 702502 / 00-37-498- 702802 / ohanesstepanian@yahoo.com).

Habitación doble con wi-fi, TV cable, caja de seguridad, tenis, gimnasio y piscina climatizada en el hotel Radisson Blu, 43.334 dram; Superior, 50.417 dram; suite Junior con desayuno, 101.319 dram (www.radissonblu.com).


Cuánto cuesta. Paquete de 6 días en combi (city tour por Iereván, excursiones guiadas a otros destinos de Armenia, traslados desde y hasta el aeropuerto y entra-das a museos y monumentos), US$ 1.470 el grupo de 4 a 8 personas; para 9 a 15 personas, US$ 2.260 (00-37-493- 702502 / 00-37-498- 702802 / sharmenia@yahoo.com).

City tour en el Bus Turístico (1 h. 30’), 3.000 dram; de 7 a 15 años, 1.500 dram.

Visita guiada a la fábrica de coñac Ararat con dos degustaciones, 4.500 dram; con tres degustaciones, 10.000 dram (en.araratbrandy.com).

Entrada a la casa-museo Mardirós Sarian, 600 dram; visita guiada, 2.500 dram (www.sarian.am).

Entrada a la casa-museo Charents, 500 dram; visita guiada, 1.500 dram.


Moneda. La moneda oficial de Armenia es el dram. Un dólar equivale a 475 dram; un euro se cotiza a 533 dram; 1 peso argentino=31 dram.


Dónde informarse. En Buenos Aires, Embajada de Armenia: Pacheco de Melo 1922, teléfono 4816-8711.

En Armenia, (00-37-41) 54-2303/06.

help@armeniainfo.am

www.myyerevan.am

www.armeniainfo.am

www.tourismarmenia.org

www.visitarmenia.org

www.torurism.am

www.traveltoarmenia.am

www.cometoarmenia.am

www.viajesaarmenia.com 

martes, 11 de octubre de 2016

"Río Nuevo", documental científico

En una región donde nunca hubo arroyos ni señales de cursos de agua en superficie, empezaron a formarse ríos. De pronto, pequeños segmentos de agua afloraron, arrastrando sedimentos y creciendo en tamaño hasta convertirse en extensas y profundas cárcavas con corriente permanente de agua salada.
Los pobladores de la zona no recuerdan haber visto este fenómeno antes, pero sí algunas señales. ¿Por qué comienzan a aparecer ahora? ¿Por qué en este territorio?
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San Luis - Argentina.