lunes, 27 de febrero de 2017

Aumentan tensiones entre fuerzas marroquíes y Polisario

El secretario general de la ONU, António Guterres, manifestó hoy preocupación por las tensiones imperantes en Guerguerat, en la Franja de Amortiguamiento de la región sureña del Sahara Occidental, donde tropas marroquíes y del Frente Polisario siguen con poca separación.

En una declaración circulada por sus voceros, el secretario general recordó que elementos armados de las partes están en esa situación desde agosto de 2016, monitoreada durante horas diurnas por la Misión de Naciones Unidas para el Referendo del Sahara Occidental (Minurso).
Guterres instó a Marruecos y al Frente Polisario a ejercer al máximo la calma y a tomar todas las medidas necesarias para evitar una escalada de las tensiones.
Asimismo, llamó a no obstaculizar el tráfico comercial en la zona y a no cometer acciones que alteren el ‘estatus quo’ de la Franja de Amortiguamiento.
Marruecos ocupa desde 1975 el Sahara Occidental, uno de los 17 territorios en la lista de territorios sin autogobierno del Comité Especial de Descolonización de la ONU.
De acuerdo con el secretario general, las partes deberían retirarse lo antes posible de la Franja de Amortiguamiento, en aras de generar un ambiente constructivo que permita la reanudación del diálogo.
Por más de 25 años Marruecos ha impedido la realización del referendo de autodeterminación que dio lugar al despliegue en 1991 de la Minurso.
En recientes declaraciones a Prensa Latina, el representante del Frente Polisario aquí, Ahmed Buhari, reiteró la disposición del movimiento de liberación a trabajar con la ONU en la solución del conflicto.
Al respecto, mencionó la esperanza de que Guterres no se vea afectado por las estrategias de intimidación y chantaje aplicadas por Marruecos, como las que golpearon a su predecesor en el cargo de secretario general, el sudcoreano Ban Ki-moon.
Buhari recordó la reacción de Rabat tras la visita en marzo de 2016 de Ban a la región, donde calificó de ocupación la presencia marroquí.
El reino respondió con la reducción del personal de la Minurso y la suspensión de su aporte financiero a la fuerza de paz activada en 1991, un escenario del que la misión aún no se ha recuperado.
De acuerdo con el diplomático, el pueblo saharaui sigue firme y listo para negociar, si existiera la voluntad de hacerlo por los ocupantes, quienes rechazan este calificativo.